Al perro flaco no le faltan pulgas.
Por San Martín, trompos al camino.
Al hablar como al guisar, su granito de sal.
El zorro que come gallinas cuando ve el gallinero suspira.
Si quieres ver a tu marido gordito, después de la sopa dale un traguito.
Náufrago que vuelve a embarcar y viudo que reincida, castigo piden.
Lo que se aprende en la cuna siempre dura.
Al niño besa quien besar a la madre quisiera.
Comida gustosa: un poquito de cada cosa.
Duro como teletubbie en alfombra de velcro.
Guacharaca que come corozo, confianza tiene un su jopo.
Al caramelo y a los asuntos, darles su punto.
Boca cerrada y ojo abierto, no hizo jamás un desconcierto.
Cuanto hijo puta con cara de conejo. (Cartagena).
El buen hijo vuelve a casa y cuenta lo que le pasa.
Las indirectas del padre Cobos.
Dios habla una lengua extranjera.
Dios me dé contienda con quien me entienda.
Martes, ni te cases ni te embarques, ni de tu familia te apartes.
Amar sin padecer, no puede ser.
No solo de pan vive el hombre.
Indio que va a la ciudad, vuelve criollo a la heredad.
De usar y abusar, hay el canto de un real.
Diciembre decembrina, hiela como culebrina.
Las mocitas de este pueblo mean todas en corrillo, menos la hija del secretario, que mea en un canastillo.
No le mires la espiga en el ojo ajeno, sin ver la que hay en el tuyo.
La piel de cabra compra una piel de cabra y una calabaza, otra.
A mono viejo no se le hace morisqueta.
Ojo de garza, que gallina no ve de noche
Si el ocio te causa tedio, el trabajo es buen remedio.
La mancha de mora con mora verde se quita. Refran español.
Con nieve en enero, no hay año fulero.
Camaron que se duerme se lo lleva la corriente.
Tanto da el agua en la piedra que la quiebra.
Ya decia Salomón que el buen vino alegra el corazón.
Galgo que va tras dos liebres, sin ninguna vuelve.
A quien Dios ama, Dios le llama.
Cantan la nana a los cigoñinos las campanas.
Cuando no está preso lo andan buscando.
Ama a quien te ama, y no a quien te ilusiona.
Zangamanga mal fraguada, solo a los bobos engaña.
Roer siempre el mismo hueso
Para regalo de boda, manda lo que en tu casa estorba.
Al viejo no le falta que contar, ni al sol ni al hogar.
El deseo hace hermoso lo feo.
Ave que vuela, a la cazuela.
Las vírgenes pasan muchas Navidades, pero ninguna noche buena.
Es mejor callar que con tontos hablar.
Cuando dos elefantes riñen la que se lamenta es la hierba.
Septiembre muy mojado, mucho mosto pero aguado.