Es mejor tres hombres corrientes que uno sabio.
Chocolate y agua fría, cagalera a mediodía.
Favores harás, y te arrepentirás.
Yo soñaba que la vida era alegría, desperté y vi que la vida es servicio; serví y vi que el servicio da alegría.
Si quieres saber de verdad qué piensa de ti tu vecino, riñe con él.
Los necios y los salmones siempre nadan contra la corriente.
La comprensión siempre llega más tarde.
En las horas de trabajo, los amigos al carajo.
Al más charrán paga le dan.
El que tiene su cohombro, que se lo eche al hombro.
Más vale el humo de mi casa que el fuego de la ajena.
Variante: El vino demasiado, ni guarda secreto, ni cumple palabra.
Más sabe el que entiende la malicia que aquel que la pronuncia.
Donde aprietan, no chorrea.
Abstente de mudar los límites de los campos, para que un terror no te arrebate. Se satisface al Dios con la voluntad del señor (responsable) que establece los límites de la tierra arable.
No es cierto que la gente deje de perseguir sus sueños porque envejece, más bien envejece cuando deja de perseguir sus sueños.
De boca para fuera.
A la fortuna, por los cuernos.
Viejo que con moza casó, o vive cabrito o muere cabrón.
Quien desprecia, comprar quiere.
Como Constanza, el culo hacia fuera y los pechos en danza.
A ropa de terciopelo, dos dueñas y su escudero.
Quien se va, vivo y muerto está.
Con mujer que tiene dueño, ni sueño.
Que estudien los burros, que yo ya se mucho.
Si Dios hubiera querido prohibirnos el vino, las viñas serían amargas.
Dilatar la cura y pedir para la untura.
Yantar tarde y cenar cedo, sacan la merienda de en medio.
Ande o no ande, caballo grande.
La llaga sana, la mala fama mata.
Las desgracias no vienen solas.
Si la serpiente oyera y el escorpión viera, no habría hombre que al campo saliera.
Mujer con toca, dos veces si.
Son cáscaras del mismo palo.
Variante: A caballo regalado, no se le mira el diente.
La montaña es pesada, pero una mariposa levanta a un gato en el aire.
Cuando se emborracha un pobre, ¡que borrachón!; pero si se emborracha un rico, ¡qué graciosón!.
Gobierna tu casa y sabrás cuánto cuesta la leña y el arroz; cria a tus hijos, y sabrás cuánto debes a tus padres.
Fía solo en dos: en ti y en Dios.
Las gallinas de arriba cagan a las de abajo.
Saco de yerno, nunca es lleno.
Por tu ley, y por tu rey, y por tu grey, y por lo tuyo morirás.
Incluso si el cielo se derrumba, habrá un agujero.
Después de vendimiar siempre sobran cestos.
Zapateros; los lunes borrachos y los demás días embusteros.
Engañosa es la gracia, y vana la hermosura.
Hiérese el cuerdo, porque no se ahorque el necio.
Oro y jade por fuera y algodón podrido por dentro.
Si da el cántaro en la piedra, o la piedra en el cántaro, mal para el cántaro.
Renegad de hombre, que le hace ruido hasta el nombre.