Nadie se muere dos veces.
«Si en una noche negra una hormiga negra sube por una negra pared, Dios la está viendo».
Al que no le saben, le inventan.
En este mundo jodido el hijo regaña al padre y la mujer al marido.
No aceptes soborno del poderoso ni oprimas al desheredado.
Cuando el diablo no tiene que hacer, con el rabo espanta moscas.
A la hija traviesa, con azotes se endereza.
Por San Andrés, el mosto, vino es.
De fuera venga quien la tea nos tenga.
Cuando salen los lagartos, corren los regatos.
Zanahorias y nabos, primos hermanos.
Manantiales de salud son la higiene y la virtud.
Caballo manso, tira a malo; mujer coqueta tira a puta; hombre bueno tira a pendejo.
Quien tiene enemigos, no duerma, que hasta el escarabajo del águila se venga.
Quien te aconseja comparte tu deuda
El que quiero no me quiere, y el que no quiero me dan.
La sal y los consejos solo se dan a quien los pide
Los sordos no oyen, pero componen.
La casa del jabonero es toda un resbaladero.
Quien se venga encontrará la venganza de los dioses
Y el que es panzón ni aunque lo fajen.
La mujer que poco vela, tarde hace luenga tela.
No dejes que el ayer consuma demasiado tiempo del hoy
Cielo a corderos, agua a calderos.
El amigo no es conocido hasta que está perdido
Las palabras amables no rompen huesos, pero las palabras perversas rompen muchos.
A la burla dejarla, cuando más agrada.
Harina mala, mal pan amasa.
Más tiran dos tetas que dos carretas.
A donde te quieran mucho, no vayas a menudo.
Hacer buenas (o malas) migas.
Amigo reconciliado, enemigo doblado.
Una casa de blanquea en mayo, el mejor tiempo del año.
Para el bien, de peña; para el mal, de cera.
Espéjate para que veas cómo eres.
Aseada aunque sea jorobada.
El mísero y mendigo pruebe con todos y luego con el amigo
La risa hace buena sangre
Las maldiciones son como las procesiones; por donde salieron vuelven a entrar.
El nosotros anula el yo.
Llevar agua al mar.
Sé constante en tu corazón; haz firme tu pecho; gobierna no solo con tu lengua. Si la lengua del hombre fuese el timonel de una embarcación, el Dios sería su capitán.
El corazón es un guía que los pies siguen
Boca dulce y bolsa abierta, te abrirán todas las puertas.
Quien sube como palma baja como coco.
De lo propio, se da un puñado; de lo ajeno, llena el saco.
Y reza mucho en la novena, pero no es buena.
Gracias que hacen pero no la ven.
Internarse en una montaña infestada de tigres, a sabiendas de que los hay.
Muérome de hambre, de frío y de sed: tres males tengo, ¿de Cuál morir?.