Buena es la vida de aldea por un rato, más no por un año.
Frio, frio, como el agua del rio.
Moza reidora, o puta o habladora.
Mostacho gacho, señal de borracho.
Al miserable y al pobre, la pena doble.
De Castilla el trigo, pero no el amigo.
Donde bien me va, allí mi patria está.
Más claro no canta un gallo.
Cuando el diablo canta, contento está el infierno.
Indio que quiere ser criollo, al hoyo.
A la mujer y a la burra, cada día una zurra.
A barriga llena, corazón contento.
Como canta el abad responde el monaguillo.
De Cantimpalos, no hay chorizos malos.
La vida es un tango y si te resbalas sigue bailando.
Aquel pregona vino y vende vinagre.
Cada uno canta como quiere.
La vaca por el cacho y la mujer por la mama.
Pan, uvas y queso; saben a beso.
Palabras son cosa fría para el que aún de las obras no fía.
Niño que no ríe a las siete semanas, o es ruin o tiene ruines amas.
De casta le viene al galgo.
El año bueno, el grano es hecho; el año malo, la paja es grano.
Cada cual habla según como le fue en la feria.
Chica centella gran fuego engendra.
No vendas la piel antes de cazar al oso.
A cartas, cartas y a palabras, palabras.
Al que bebe buen vino en jarro, quiébrale el cacharro.
Desdichas y caminos hacen amigos.
Chico bache y grande caída.
Al perro que come brasas ni que le quemen el chipo.
Cada día olla, amarga el caldo.
Al mal caballo, espuela; a la mala mujer, palo que le duela.
En casa del que jura, no faltará desventura.
El gallo que ya no canta, está mal de la garganta.
El hijo borde y la mula cada día se mudan.
Donde hay chorizos colgando, no faltan gatos husmeando.
Madre, casarme quiero, que ya llegó el candelero.
Entrañas y arquetas, a los amigos abiertas.
Juanes y burros, en cada casa suele haber uno.
Donde manda el amo se ata la burra.
Hacienda en dos aldeas, pan en dos talegas.
El que te habla de sus penas, espera que se las resuelva.
El pollo de enero, sube a su madre al gallinero.
Lecho y pan tener seguros, aún cuando sean algo duros.
El dinero hace al hombre entero.
Para los Santos, nieves en los cantos.
A cada necio agrada su porrada.
En todas partes cuecen habas y en mi casa a calderadas.
A la sierra, ni dueña ni cigüeña.