A cada santo le llega su día.
Soltero maduro, maricón seguro.
Todo cojo le echa la culpa al empedrado
Los borrachos y los niños siempre dicen la verdad.
Serio como perro en bote.
Carta echada, no puede ser retirada.
Cuatro ojos ven más que dos.
Tabaco, vino y mujer, echan al hombre a perder.
Al rey muerto rey puesto.
Debajo de la mata florida, está la culebra escondida.
La noticia mala llega volando, la buena, cojeando.
Al César lo que es del Cesar y a Dios lo que es de Dios.
Cuando se muere el gallo, la gallina a cualquier pollo se arrima.
Los extremos nunca son buenos.
Cierre tras sí la puerta quien no la halló abierta.
El que sabe sabe y el que no es jefe
En casa del ladrón te roban hasta la respiración.
Bueno y barato, no caben en un zapato.
A donde las dan, allí las toman.
Con tripas vacías, no hay alegrías.
Para ser bella hay que ver estrellas
A quien dios no le dio hijos el diablo le dio sobrinos
Es más cargante que tener una pulga en la oreja.
A misa temprano nunca va el amo.
Con rabia el perro, muerde a su dueño.
El mal tiempo trae bienes consigo: huyen las moscas y los falsos amigos.
Amistades que son ciertas mantienen las puertas abiertas.
El tuerto es el rey en el mundo de los ciegos.
Vivir es morir lentamente.
Fue por lana y salió trasquilado.
Abierto el cajón, convidado está el ladrón.
La práctica hace al maestro.
Buenas acciones valen más que buenas razones.
Buscar aguja en un pajar, es naufragar.
Cojo con miedo, corre ligero.
A lo que no puedas, no te atrevas.
A quien paga adelantado, mal le sirve su criado.
El que necesita, te visita.
La moda no incomoda.
No hay mejor condimento que el hambre.
La casa es chica, pero el corazón es grande.
A falta de caballos, que troten los asnos.
Ya decia Salomón que el buen vino alegra el corazón.
Caballo viejo no aprende trote nuevo.
Es costumbre de villanos tirar la piedra y esconder la mano.
A nadie le hace mal el vino si se bebe con tino.
A más beber, menos comer.
De tal palo tal astilla.
En la cancha se ven los gallos.
Aquel que guarda siempre tiene.