El chocolate, muy movido y poco hervido.
Quien mucho vino bebe, a sí se daña y a los otros hiere.
Si quieres vivir en paz escucha, observa y calla.
El amor de lejos, es para los pendejos.
A quien pasa a la otra vida, se le olvida.
Vuela el tiempo y nos arrastra en su vuelo.
Antes queda dispuesta una embarcación que una mujer que se dispone a salir.
Febrero, siete capas y un sombrero.
El que pide lo justo, recibe migajas.
El que no tiene amigos, tema a los enemigos.
Solo el más necio no aprende lo que los necios enseñan.
Siempre pide de más, para que no te den de menos.
Más sabe el loco en su casa que el cuerdo en la ajena.
La necesidad al menesteroso le obliga a ser mentiroso.
Si sales a navegar, no te canse el preparar.
En boca con mella, si entra una mosca, allá ella.
Del agua derramada, ni la mitad aprovechada.
Lo que ésta ordenado en el cielo, forzoso ha de ser en el suelo.
Alzando en adviento, se alza y se abona a un tiempo.
Hasta al mejor cocinero se le va un pelo en la sopa.
Le tiene miedo como el diablo a la cruz.
Zapatero remendón, en el hombre lleva el don.
Tener todo lo necesario para ser feliz, no es una buena razón para serlo realmente
De la mano a la boca se pierde la sopa.
Quien supo esperar, llega a triunfar.
No puede impedirse el viento. Pero pueden construirse molinos.
Lejos de los ojos, lejos del corazón.
Por qué denominar a la muerte como una desgracia cuando pone fin a la desdicha?
El jornal entra por la puerta, y se va por la chimenea.
Por pedir, nada se pierde.
El tramposo, el codicioso y el tahúr, presto se conciertan.
Los valientes sufren poco, los cobardes mucho.
Comer sin vino es miseria o desatino.
El que paga y goza, empata y hasta gana.
Me importa un comino.
Aquel es tu hermano que te quita el trabajo.
Lo que no conviene no viene.
Si los hombres estuviesen tan satisfechos de su suerte como de sí mismos, serían en su mayoría felices
Comprar al pobre, vender al rico.
La fortuna de la mar, hace a unos bien y a otros mal.
Del avaro un solo bien se espera: que se muera.
Amor y guerra tienen batallas y sorpresas.
Azúcar y canela, hacen a la vida buena.
Los cojones del cura de Villalpado, los llevan cuatro bueyes y van sudando.
Quien no tiene plata, no compra corbata.
Castillos muy fuertes vienen al suelo de repente.
Del agua fría el gato escaldado huye.
Cuando fueres a concejo, acuerda en lo tuyo y deja lo ajeno.
Arreboles de la tarde, a la mañana sol hace.
El que da, recibe.