De la noche en la espesura, hasta la nieve es oscura.
Un consejo sin ayuda es como un cuerpo sin alma
Sabio en latín y tonto en castellano.
La letra mata, su sentido sana.
Cada cual a su manera, se combate la piojera.
Roba tú por allá, que yo robaré por acá.
Si un ciego guía a otro ciego, ambos caen en el precipicio.
A hombre hablador e indiscreto no confíes tu secreto.
En camino largo, corto el paso.
Costumbre hace la ley.
El hombre que desea estar tranquilo ha de ser sordo, mudo y ciego.
Una a una, pronto se le acaban al racimo las uvas.
Ramal y bozal, para el animal.
Por Septiembre, quien tenga trigo que siembre.
No entra en misa la campana, y a todos llama.
Vaca bramadora, llama al lobo que la coma.
Niña, no te desesperes, que el que ha de ser para tu, ni se casa ni se muere.
Una desgracia, a cualquiera le pasa.
No es lo mismo estar comprometido que estar involucrado.
La alegría da resplandor a la piel de la cara
No dejes camino viejo por camino nuevo.
El alma cruelmente herida, perdona pero no olvida.
Gran riqueza cien quebraderos de cabeza.
Mayo frío, año de mucho frío.
Cabeza fría, pies calientes y culo corriente, dan larga vida a la gente.
Galán parlero, mal galán y peor caballero.
Achaques el jueves, para no ayunar el viernes.
Más vale bien amigada que mal casada.
Carne en calceta, para quien la meta.
Quién dijo pereza, dijo pobreza.
De la mala mujer no te guíes y de la buena no te fíes.
De floja tierra, nunca abundante cosecha.
No hay gallina gorda por poco dinero.
Gato enratado no quiere pescado.
Zurcir bien es más que tejer.
No hay mula con cuernos, ni mujer discreta.
El bambú por dentro está vacío y le cuelgan las hojas
Amor de mujer y halago de can, no duran si no les dan.
Que salga el sol por donde saliere, pero que salga.
A quien tiene ropa y duerme en el suelo, no le tengas duelo.
Cazador y cazado confían en Dios.
Las mejores correas son las cortadas del cuero ajeno
Llora tus penas y deja las ajenas.
Pronto pasan al olvido los muertos y los idos.
Las espinacas son la escoba del estómago.
Contigo me entierren, que me entiendes.
El buen vino, de sí propio es padrino.
Boca que no habla, Dios no la oye.
La crítica debería de ser como la piedra de afilar, que aguza sin cortar.
El que duerme con niños amanece mojado.