A la corta o a la larga, el tiempo todo lo alcanza.
El sastre, corte y cosa, y no se meta en otra cosa.
La zorra mudará los dientes, más no las mentes.
¡No perdió su mano Ernesto, pero las lleva en un cesto!.
Con los años viene el seso.
Perros y gatos, distintos platos.
Donde se cree que hay tocinos, no hay estacas.
Como mi padre es rico, no quiero cerrar el pico.
La mujer primeriza, pechos y no barriga.
A gran calva, gran pedrada.
Los molinos de los Dioses muelen despacito, pero muy finito.
Callos y caracoles, no es comida de señores.
Perro huevero, aunque le quemen el hocico, sigue comiendo huevo.
El que en Abril riega, en Mayo siega.
A la leche, nada le eches; y debajo aunque sea cascajo.
División y destrucción, hermanas gemelas son.
Dame dineros y no consejos.
Cuando el invierno primaverea, la primavera invernea.
Hombre de muchos oficios, maestro de ninguno.
A cualquiera se le muere un tío.
Durará o no durará, pero lo que es hacerlo, hecho está.
El santo ausente, vela no tiene.
Mucho beber y no caer, non pode ser.
Aún no eres bienaventurado si del pueblo no eres burlado.
Aguas calmadas estropean los puentes.
Lo prestado, es primo hermano de lo dado.
A caballo comedor, cabestro corto.
Comida de aldeanos, sin manteles, pero mucho y sano.
El ofrecer no empobrece, es el dar lo que aniquila.
Juventud con hambre quisiera yo, y vejez con hartura no.
Con dinero, aunque borrico, ¡qué buena persona el chico!.
Fiar es de hombre bobo, pues es pagar lo que come otro.
Pan de trigo, aceite de olivo y de la parra el vino.
A buen comedor, quitárselo de delante.
El vino de Jerez, ya no lo deja quien lo probó una vez.
¡Cuántas te tendrán envidia!.
Jornada emprendida, medio concluida.
En larga jornada, la leve carga es pesada.
El que poco tiene a poco aspira.
Cuando hablares, cuida qué, cómo y de quién, dónde, cuándo y con quién.
El funcionario más ducho, mejor maneja el serrucho.
Lo bien aprendido, nunca es perdido.
El que no aprende es porque no quiere.
Bueno es el vino, cuando es del fino.
Hasta las hienas quieren a sus hijos.
Más vale agua del cielo que todo el riego.
Hasta las gatas quieren alpargatas para no andar a gatas.
Para el mal peón, no hay buen azadón.
La suerte es de quien la tiene.
La lengua no es de acero, pero corta.