Cada cual ve con sus anteojos, y no con los de otro.
Mal es sufrir, pero sufrirlo mal es mayor mal.
La necesidad al menesteroso le obliga a ser mentiroso.
Camino de Santiago, tanto anda el cojo como el sano.
Habla poco, escucha más, y no errarás.
Hombre que el bien no agradece solo el desprecio merece.
El amor de lejos, es para los pendejos.
El que pide lo justo, recibe migajas.
Le tiene miedo como el diablo a la cruz.
Antes queda dispuesta una embarcación que una mujer que se dispone a salir.
En boca con mella, si entra una mosca, allá ella.
Lo que ésta ordenado en el cielo, forzoso ha de ser en el suelo.
El chocolate, muy movido y poco hervido.
Del agua derramada, ni la mitad aprovechada.
El que no tiene amigos, tema a los enemigos.
Febrero, siete capas y un sombrero.
Hasta al mejor cocinero se le va un pelo en la sopa.
De la mano a la boca se pierde la sopa.
Alzando en adviento, se alza y se abona a un tiempo.
Me importa un comino.
Aquel es tu hermano que te quita el trabajo.
Los cojones del cura de Villalpado, los llevan cuatro bueyes y van sudando.
Los valientes sufren poco, los cobardes mucho.
El tramposo, el codicioso y el tahúr, presto se conciertan.
El que paga y goza, empata y hasta gana.
Comer sin vino es miseria o desatino.
Cuando fueres a concejo, acuerda en lo tuyo y deja lo ajeno.
El jornal entra por la puerta, y se va por la chimenea.
Lo que no conviene no viene.
Del agua fría el gato escaldado huye.
Azúcar y canela, hacen a la vida buena.
Lejos de los ojos, lejos del corazón.
Perro que mucho ladra, poco muerde, pero bien guarda.
Comprar al pobre, vender al rico.
Arreboles de la tarde, a la mañana sol hace.
Nunca patees el pesebre que te vio nacer.
El que da, recibe.
Del avaro un solo bien se espera: que se muera.
Castillos muy fuertes vienen al suelo de repente.
La fortuna de la mar, hace a unos bien y a otros mal.
Mujer que ve la luna lleno, no es buena.
Cargos son cargas.
La glotonería acaba con muchos.
Amor y guerra tienen batallas y sorpresas.
Es tonto, pero se mete en casa.
El buey busca la sombra; porque la sombra no lo busca a él.
Ni comas crudo ni andes a pie desnudo.
Es más popular que la adelita.
El pescador de caña, más come que gana.
Debajo de una mala capa, puede haber un buen bebedor.