De aquí a mañana, muchas horas hay.
La hierba que está para un burro, no hay otro que se la coma.
No es oro todo lo que reluce, ni harina lo que blanquea.
Con el cabello y con el mal marido, cuanto se hace por ellos es perdido.
Miren quién me llamó puta, sino otra más disoluta.
Dios castiga sin piedra ni palo.
Del árbol caído todo el mundo hace leña.
El maíz tendrás colgado, de las vigas del sobrado.
Donde no hay cabeza, no hace falta sombrero.
Hacerlo mal y excusarlo peor.
Casa a tu hijo con su igual, y no hablaran mal.
El rey fue viejo a Toro y volvió mozo.
La avaricia rompe el saco.
El calamar, en todos los mares sabe nadar.
De algo murió mi abuela.
Esta todo dicho pero no hay nada hecho.
Lleva más cisco que carbón.
Al buey viejo múdale el pesebre y dejará el pellejo.
Del cura, lo que diga; del médico, lo que haga; y del boticario ni lo que diga ni lo que haga.
Donde no hay boticarios ni médicos, los hombres se mueren de viejos.
Hay que coger al toro por los cuernos.
La muchacha que es bonita, afeites no necesita.
El que no tiene cabeza, para qué quiere montera.
El dinero requiere tres cosas: saberlo ganar, saberlo gastar y saberlo despreciar.
Malo va al que arrastran, aunque vaya en serón nuevo.
De lo vedado, un solo bocado.
Cuando pica un gran pez, suelta la caña, no sea que te largues tras él.
Cara sin dientes, hace a los muertos vivientes.
El que no arriesga nada lo arriesga todo.
El agua en invierno duerme sola.
Cuando pudieres trabajar, no lo dejes, aunque no te den lo que mereces.
Algo bueno trae la adversidad consigo; que ahuyenta a los falsos amigos.
Llegar y pegar, Matías, no es para todos los días.
Desde que se inventaron las excusas todo el mundo las usa.
Hombre cornudo, más vale de ciento que de uno.
Parto malo, e hija en cabo.
Ajo cebollino, para con vino.
Nada tiene al que nada le basta.
Hay que andar más tieso que un ajo.
Hay gente tan lista que se pierde de vista.
Harto fue de desgraciada la que nunca la dijeron nada.
No hay quien escupa al cielo que a la cara no le caiga.
Dios ayuda, a los que se ayudan.
A quien le duele la buba, ese la estruja.
Hombre bien hablado, en todas partes bien mirado.
La suerte no se detiene, y es péndulo que va y viene.
Pedir más es avaricia.
De pequeñico se doma al mimbre.
No digáis mal del año hasta que sea pasado.
La que no baile, de la boda se marche.