El hoy aquí está; el mañana, ¿quién lo verá?.
Dales agua por el pie, antes que padezcan sed.
Lleno es de bondad, quien nunca llegó a envidiar.
En San Antón, calabazas al sol.
Fue la negra al baño y tuvo que contar para todo el año.
El corazón no habla, pero adivina.
Lo que no pensé antes de hablar, después de hablado me da que pensar.
Lleno de pasión, vacío de razón.
En enero, se hiela el agua en el puchero.
Cada cual en su casa y Dios en la de todos.
El que mucho ofrece, poco da.
Al padre, si fuere bueno, sírvele; y si malo, súfrele.
Entre la cuna y la sepultura no hay cosa segura.
No hay mayor beata que una puta arrepentida.
Al ganado esquilado manda Dios viento moderado.
Paciencia ofendida sale de madre enseguida.
Andar el tiempo y vernos hemos.
Hasta a la mejor cocinera se le queman los porotos.
Cambio de costumes, par es de muerte.
Piedra sin agua, no afila en la fragua.
Cuando dude, no saludes.
Atún de ijada y salmón, muchas cosas son.
Más vale tarta compartida, que una mierda para uno solo.
Beber, para comer; y aún eso, sin exceso.
Fea y con dote, trae a muchos en el bote.
Hierba mala nunca muere y si muere no hace falta.
En la abundancia bueno es, guardar para la escasez.
Más vale un mal acuerdo que un pleito.
Más chulo que un ocho.
Madruga y verás, trabaja y habrás.
El que se casa con vieja, fea y sin dote, es tonto de capirote.
Del cerdo me gustan hasta los andares.
Las cosas se toman según de quien vengan.
Del amo y del mulo cuanto más lejos más seguros.
Variante: Dejar de comer por haber comido, no hay nada perdido.
Juez con prisa, juez que yerra.
La lluvia por San Lorenzo estropea los higos.
Lo heredado y lo ganado al juego, se tiene en poco aprecio.
El pagar y el morir, cuanto más tarde mejor.
Barriga llena, no cree en hambre ajena.
Para todos hay un cementerio.
Cuando llueve y hace sol, coge caracol.
En seco o en mojado, por San Lucas ten sembrado.
El valiente vive hasta que el cobarde quiere.
Fruta de sequero, mejor que fruta de riego.
Meter aguja y sacar reja.
De Cristo a Cristo, el más apolillado se raja.
Cuando nace hija, lloran las paredes de la casa.
En caso de duda, que no sean ellas las viudas.
Negocian los hombres sabios, disimulando injurias y sufriendo agravios.