Yerros por amores, merecen mil perdones.
¡A la mierda! (Fernando Fernan Gomez).
A los ojos que aman no les avergüenza mirar
Como la recién casada: con ganas de todo y ganas de nada.
En la hacienda o el hogar, mejor atajar que arrear.
Con jolgorio y veraneando, se va el tiempo volando.
Hijos y mujer añaden menester.
El jornal del pobrete, por la puerta entra y se va por el retrete.
Entre puntada y puntada, una miradita a cuantos pasan.
Casa, viña y potro, hágalo otro.
El corazón no sabe mentir
¿Cómo hay que vivir al lado de la gente? ¿Obra desconsideradamente, vive, el que sostiene y eleva a los hombres?
Dos bueyes machos no viven en una misma cueva.
A los 20 valiente, a los 30 casado, y a los 40 rico; si este dicho no se cumple, este gallo clavo el pico.
Le dieron gato por liebre.
A casa vieja, portada nueva.
El que va a las Indias es loco, y el que no va es bobo.
Cabra coja, no tenga fiesta.
Pan de días dos, vino de años tres, y Venus, cada mes.
El que a pueblo extraño va a enamorar, va a que lo engañen o a engañar.
Boca abierta, dientes de oro.
Mala señal de amor, huir y volver la cara.
Si te vieres en prosperidad, acuérdate de tu adversidad.
Vida sin amigos, muerte sin testigos.
Las grandes cargas están hechas de pequeños puñados.
Lágrimas de puta, amenazas de rufián y juramentos de mercader, no se han de creer.
Una familia unida come del mismo plato.
Casa de piedra, firme y duradera; casa de tierra, casa de mierda.
No alabes el día hasta que haya llegado la tarde; no alabes a una mujer hasta su pira; no alabes una espada hasta haberla probado; no alabes a una doncella hasta que se haya casado; no alabes el hielo hasta haberlo cruzado; no alabes la cerveza hasta haberla bebido.
Cuando la puta está a la puerta y el oficial tiene cerrada la tienda, ten por cierta la fiesta.
En casa con hombres y sin vino, todo anda mohíno.
La mujer, el huerto y el molino, requieren uso continuo.
Cuando el trago hace cosquillas, afloja lengua y rodillas.
Bien guisa la moza, pero mejor la bolsa.
Quien con hembras no fornica, o es cachorro o es marica.
La madre y la hija, por dar y tomar son amigas.
Mujer que al andar culea, bien se yo lo que desexa.
El que no corre, vuela.
Pan ajeno, caro cuesta.
Que cada cual espante sus pulgas.
¿De dónde eres, hombre?. De la aldea de mi mujer.
Algunas de las bayas más dulces crecen entre las espinas más puntiagudas, pero son bayas que merece la pena coger.
Cuando sea monja te regalaré un higo, dijo un amigo a otro amigo.
La esposa, siempre parca, no debe serlo con el marido
La India p'al indio, como el agua p'al pescao.
De cintura para arriba todos santos, y de cintura para abajo todos diablos.
El cerdo siempre busca el fango.
Al olor de los dineros ya vendrá algún forastero que no conozca tu historia con los ojos bien tapados como el burro de la noria.
El mirón mirar, pero sin chistar.
Injuriada la paciencia, a veces en ira quiebra.