Santo Domingo, mal pan y peor vino.
Ida por ida, ir por ir, más vale a la taberna que a la botica.
En casa de Margarita, ella pone y ella quita.
Miente tu por mi, y yo jurare por ti.
Aviniente y crudo, que así lo quiere el cornudo.
Coces de yegua, amor es para el rocín.
Quien de refranes no sabe, ¿qué es lo que sabe?.
Una rata dentro de una tinaja.
Entre camellos nadie se burla de las jorobas.
De padres gatos, hijos michinos.
Un oportuno ?NO? es mejor que un apresurado ?Sí?.
No creas al que de la feria viene, sino al que ella vuelve.
No prediques en desierto, ni machuques hierro yerto.
Castellano fino: al pan pan, y al vino vino.
Siempre friegan los platos los mentecatos.
De buena madre buen hijo, y de buena pipa buen vino.
Allá vayas, casada, donde no halles suegra ni cuñada.
Que cada zorro cuide su propia cola.
Ama, perdona y olvida.
Súfrase y no se reprenda lo que excusar no se pueda.
Los tres enemigos del hombre: suegra, cuñada y mujer.
Cuando la adversidad llama a tu puerta, todos los amigos están dormidos.
Hijos casados, duelos doblados.
El buey, arando en la loma, trabaja para que otro coma.
Pan y vino andan camino, que no mozo garrido.
De buena casa, buena brasa.
Con cacao se paga el cacao, con dinero el dinero y con maíz el maíz.
Caldera observada no hierve jamás.
Dar la soguilla para sacar la vaquilla.
Ni casa en dos lugares, ni paja en dos pajares.
La morcilla reciente, cómela con tu pariente.
A gente villana, pocas palabras y ésas, claras.
La mujer sabía edifica su casa; más la necia con sus manos la derriba.
Ni fía ni porfía, ni entres en cofradía.
Año de espigas, anuncio de buenas migas.
Del mal vino, buena borrachera.
Cuando la vieja se alegra, de su boda se acuerda.
¡Qué bella flor el laurel rosa! y ¡qué amargo es el laurel rosa!.
Muchachada que quiere ser casada, difícil es ser gardada.
Moza ventanera, o puta o pedorrera.
A consejo de ruin, campana de madera.
Adonde no te llaman, no vayas.
Alegría, albarderos que bálago se arde.
¡Madrecita, madrecita!, ¡que me quede como estoy!.
La taleguilla de la sal, mala de sustentar.
Febreruco es loco, unas veces por mucho y otras por poco.
Un hombre, una palabra; una mujer, una carretada.
A los bienes y a los males, la muerte los hace iguales.
Un bellaco cree que nada se puede hacer sin bellaquería.
El marido a su Rosario, le da "pa' lo necesario".