Dame un pez y cenaré esta noche, enséñame a pescar y cenaré siempre.
Honra la cabeza cana, y honrado serás mañana.
Días y ollas hacen grandes obras.
Más vale una imagen que cien palabras.
La imagen de la amistad es la verdad
El buen caballo de ladridos no hace caso.
En la noche y sobre el muro, todo gato se ve oscuro.
Antes se coge al mentiroso, que al cojo.
Amor con celos, causa desvelos.
Esposa prudente es don de Dios.
Yo soy un señor, tú eres un señor, él es un señor, somos todos señores, ¿pero quién almohaza al caballo?
A los curas caso omiso, y para mí un buen piso.
Lo que no se hace a la boda no se hace a toda hora.
Ni el prometer empobrece, ni el dar enriquece.
El aprendizaje es un tesoro que seguirá a su dueño a todas partes.
Si quieres, niña, que a tu boda no vaya, invítame la víspera por la mañana.
Si haces planes para un año, siembra arroz. Si los haces para dos lustros, planta árboles. Si los haces para toda la vida, educa a una persona.
Aguadito para que rinda y saladito para que alcance.
Es de los enemigos, no de los amigos que las ciudades aprendan la leccion de construir murallas altas.
Un hombre es tan sabio cuanto a su cabeza, no cuanto a sus años.
Quien dio lo suyo y en morir tarda, merece morir con albarda.
Con un huerto y un malvar, hay medicinas para un lugar.
El orgullo puede estar oculto bajo un capa caída.
Ojos que bien se quieren, desde lejos se saludan.
Un ángel para prestar y un diablo para cobrar.
O todos en la cama, o todos en el suelo.
Las cadenas de la esclavitud atan solo las manos
A ninguno le hiede su mierda sino la ajena.
Arroz que no se menea, se quema.
No confíes del peón que tiene las manos finas.
Metí gallo en mi gallinero, hízose mi hijo y mi heredero.
El hombre se tuerce; pero no se rompe.
Dar carne al lobo.
En alquimia y en casar gran ventura es acertar.
Si quieres de tu amigo probar su voluntad, finge necesidad.
Quien se pone ropa ajena, no puede decir que estrena.
Comer y rascar todo es empezar.
Muchas veces no son las cosas lo que parecen.
La mucha alegría y la mucha tristeza, muerte acarrean.
Cuando el ventero está en la puerta, el diablo está en la venta.
Amistad, con todos; confianza, con pocos.
Donde hay confianza, da asco.
Daños, engaños y desengaños, frutos son de los años.
Comer sin vino, comer canino.
La suerte no se detiene, y es péndulo que va y viene.
No hay que mentar la soga en casa del ahorcado.
Lo que humedecido viene, muy prontico se reviene.
Quien se va, como muerto está, y pronto se le olvidará.
Boca con rodilla, y al rincón con almohadilla.
No desprecies a quien poco es, que algún días mucho podrá ser.