La necesidad hace parir hijos machos.
De caballo overo, ni la crin ni el cuero.
Más vale cargar la carga que arrear la mula.
Vicio es callar cuando se debe hablar.
Dinero no falte, y trampa adelante.
Échate a enfermar y verás quién te quiere bien o quién te quiere mal.
A mal pisto, buena sangre de Cristo.
El tren de Arganda, que pita más que anda.
Antes muerte que vergüenza.
El mucho joder "excompone" el cuerpo.
El vino es la leche de los viejos.
Quien ha atado el cascabel al cuello del tigre, debe quitárselo por sí mismo.
El silencio hiere más, que la palabra procaz.
Sin violencia permanece y prospera en medio de sus libros y pinturas, existe la ciudad de Tenochtitlan.
En casa del herrero, martillo de palo.
Si necesitas consejo, pídelo al viejo.
Quien la verdad dice: ni peca, ni miente.
Mejor ser feo y atrayente, que buen mozo y repelente.
Hay tres cosas que no se pueden ocultar: el humo, el amor y un camellero con su camello por el desierto.
Más vale hasta el tobillo que hasta el colodrillo.
Ser rico y privarse, no es ser rico, sino guardián de equipajes.
Agua que pasa por muchos atanores, no es de las mejores.
Líbrame de estar sudado del aire encallejonado.
A quien mucho tememos, muerto le queremos.
Caballo sin espuela, barco sin remos ni vela.
Vergüenza y virginidad, cuando se pierden, para la eternidad.
Mucho beber y no caer, non pode ser.
Si tienes un amigo, visítalo con frecuencia pues las malas hierbas y las espinas invaden el camino por donde nadie pasa.
Agua, en jarro; y vino, en cántaro.
La buena lectura, distrae, enseña y cura.
El amor y el niño, donde les muestran cariño.
Favores en cara echados, ya están pagados.
La letra mata, su sentido sana.
No hay mudanza que pueda bien hacerse sin dosis buena de templanza.
Dos agujas no se pinchan.
Ver y más ver, para aprender, oír y más oír, para aprender y saber decir.
El poco comer y el poco parlar no hizo nunca mal.
Moda y fortuna presto se mudan.
Rubio arrubiado nunca fue sino falso.
Amistad que murió, nunca renació.
Dame un pez y cenaré esta noche, enséñame a pescar y cenaré siempre.
Cartas de ausentes, cédulas son de vida.
Honra la cabeza cana, y honrado serás mañana.
Dar y tejer es buen saber.
Con aire solano, no hay toro bravo.
Dios nos coja confesados.
Beber sudando agua fría, catarro o pulmonía.
El que siembra espinas que no espere cosechar flores.
Yo soy un señor, tú eres un señor, él es un señor, somos todos señores, ¿pero quién almohaza al caballo?
La primera te la paso, pero a la segunda te aso.