No se escarmienta, mi viejo, sino en el propio pellejo.
En Octubre de la sombra huye, pero si sales al sol, cuida de la insolación.
Si uno pierde los labios, tendrá los dientes fríos.
Dinero no falte, y trampa adelante.
Más vale cargar la carga que arrear la mula.
El tren de Arganda, que pita más que anda.
Vicio es callar cuando se debe hablar.
Échate a enfermar y verás quién te quiere bien o quién te quiere mal.
Hay tres cosas que no se pueden ocultar: el humo, el amor y un camellero con su camello por el desierto.
Antes muerte que vergüenza.
El silencio hiere más, que la palabra procaz.
El vino es la leche de los viejos.
El mucho joder "excompone" el cuerpo.
Mejor ser feo y atrayente, que buen mozo y repelente.
Agua que pasa por muchos atanores, no es de las mejores.
En casa del herrero, martillo de palo.
Vergüenza y virginidad, cuando se pierden, para la eternidad.
Líbrame de estar sudado del aire encallejonado.
Caballo sin espuela, barco sin remos ni vela.
Ser rico y privarse, no es ser rico, sino guardián de equipajes.
Más vale hasta el tobillo que hasta el colodrillo.
La letra mata, su sentido sana.
Favores en cara echados, ya están pagados.
La buena lectura, distrae, enseña y cura.
Rubio arrubiado nunca fue sino falso.
Dos agujas no se pinchan.
Quien la verdad dice: ni peca, ni miente.
Si tienes un amigo, visítalo con frecuencia pues las malas hierbas y las espinas invaden el camino por donde nadie pasa.
Quien ha atado el cascabel al cuello del tigre, debe quitárselo por sí mismo.
El amor y el niño, donde les muestran cariño.
A quien mucho tememos, muerto le queremos.
Dar y tejer es buen saber.
Agua, en jarro; y vino, en cántaro.
Si necesitas consejo, pídelo al viejo.
Ver y más ver, para aprender, oír y más oír, para aprender y saber decir.
Amistad que murió, nunca renació.
Cartas de ausentes, cédulas son de vida.
No hay mudanza que pueda bien hacerse sin dosis buena de templanza.
Moda y fortuna presto se mudan.
Palabra suave llegar al alma sabe.
El que siembra espinas que no espere cosechar flores.
La primera te la paso, pero a la segunda te aso.
El poco comer y el poco parlar no hizo nunca mal.
Con aire solano, no hay toro bravo.
Mucho beber y no caer, non pode ser.
Sin violencia permanece y prospera en medio de sus libros y pinturas, existe la ciudad de Tenochtitlan.
Beber sudando agua fría, catarro o pulmonía.
Todo se pega, menos la hermosura.
Dios nos coja confesados.
Oír, ver y callar, son cosas de gran preciar.