Toda demasía enfada y hastía.
Agua de mayo, crece el pelo un palmo.
En Febrero busca la sombra el perro.
A golpe dado no hay quite.
El juego y la muerte, en no distinguir categorías se parecen.
Déjate la vergüenza atrás, y medrarás.
El necio no escarmienta sino en su cabeza.
A veces la hoja se hunde pero la piedra flota.
Mata al tigre y le tiene miedo al cuero.
Cada cual hasta la muerte, tiene que afrontar su suerte.
Con chatos, poco o ningún trato.
Debajo de mi capa, mate al Rey.
Responder al airado luego, es echar leña al fuego.
Lo prestado, es primo hermano de lo dado.
Los mejores pilotos están en tierra.
De una mentira ciento se derivan.
De lo sublime a lo ridículo no hay más que un paso.
A mala venta, mala cuenta.
Buena memoria es la escritura, pues para siempre dura.
El rico nunca está satisfecho.
Un día es un día, y una paliza es un rato.
A quien le duele una muela que la eche fuera.
Oír, ver y callar, para en paz estar.
Cada año, calzones de paño.
La belleza más divina, también defeca y orina.
Tu montón y mi montón, cuanto más separados, mejor.
Malo si izan, y malo, si no izan.
Variante: Ser desagradecido es ser mal nacido.
Está más loco que una cabra.
A gran solicitud, gran ingratitud.
O errar o quitar el banco.
Lo que la corriente trajo, se va por el mismo atajo.
Quiere decir que, casi nunca, viene de hecho que desde la cosecha de las uvas a la de las peras, hay mucho tiempo.
En la variedad está el gusto.
El mandar no quiere par.
No hay mejor hechizo que el buen servicio.
Zumo de uvitas suaves, ¡qué bien sabes!.
Más vale ser un pobre hombre, que un hombre pobre.
El Papa y el campesino unidos saben más que el Papa solo.
Mal ajeno, a nadie le importa un bledo.
El camino hacia el cielo pasa por una tetera.
No hay viejo que no haya sido valiente, ni vieja que no haya tenido sus veinte.
Nadie tropieza mientras está acostado en la cama.
Quien no tiene otro querer, se acuesta con su mujer.
Al que quiera celeste, que le cueste.
Por más que oigas consejos no te haras más rápido viejo.
Según sea el paño, hazte el sayo.
El pensamiento anda siempre de viaje, ni peaje, barcaje ni hospedaje.
Caballo de muchos amos, siempre muere de gusanos.
Lo que es obvio, no es necesario que sea explicado.