Cuando dos pleitean, un tercero se aprovecha.
División y destrucción, hermanas gemelas son.
Mujer sin hijos jardín sin flores.
El año que es de leche, hasta los machos la dan.
Quémese la casa sin que se vea el humo.
La novedad de hoy es lo antiguo de mañana.
La felicidad nos busca como nosotros la buscamos a ella
No donde naces, sino donde paces.
Predicar en desierto es como aconsejar a un muerto.
No se me olvidará mientras me acuerde.
Pan tierno y leña verde, la casa pierde.
Jurar como carretero.
Agua, como buey; y el vino, como rey.
Quien comete muchas injusticias, busca su propia ruina.
La ayuda del niño es poca, pero la que no la aprovecha es tonta
Cazador con levita, quita, quita.
Perro viejo no aprende trucos nuevos.
El ignorante y el ciego caminan a tiento.
Deja que tu ira se ponga con el sol y asegúrate que no vuelve a amanecer la mañana siguiente.
Pensabas que eras melón y te volviste calabaza.
Quien presume de aventuras tiene más ganas de trofeos.
La lluvia no se queda en el cielo.
Por mucho que un hombre se afane, siempre hay quien le gane.
Mejor maestra es la pobreza que la riqueza.
La frugalidad es una fortuna por sí misma.
La abadesa más segura, la de edad madura.
La flecha que indica el camino y el sendero que conduce a la cumbre se llama acción
A buen sueño, no hay cama dura.
La muerte de un anciano es como una biblioteca que se quema.
Cuando se va lo bueno, se va lo malo.
Ausencia enemiga del amor, cuan lejos de ojos, tan lejos de corazón.
No me gusta el chisme pero me entretiene.
Tu secreto en tu seno, y no en el ajeno.
Fuera de su convento no está el fraile en su elemento.
La avaricia rompe el saco.
La buena lavandera, su camisa la primera.
Por una oreja entra y por otra sale.
Niebla en menguante, mal tiempo en adelante.
El Abad de Compostela, que se comió el cocido y aún quiso la cazuela.
Cultiva la amistad de la misma forma que comes sal: rompiendo con los dientes la gruesa y saboreando lentamente la fina
De dineros y bondad o, calidad, quita siempre la mitad.
El caballo viejo conoce bien el camino.
Zanja tu cuestión por albedrío de buen varón.
Oro y jade por fuera y algodón podrido por dentro.
El mal llama al mal.
Hay que llevar dos sacos, uno para llevar y otro para recibir.
De suerte contentos, uno de cientos.
Si el alcalde corta pinos, ¿qué no harán los demás vecinos?
Ni comas crudo ni andes a pie desnudo.
La sed por el oro, socava el decoro.