Gran desengaño, gran lección, aunque con daño.
Riachuelos pequeños forman grandes rios.
A la de amarillo, no es menester pedillo.
Belleza sin talento, veleta sin viento.
O al puente o al vado, si no hemos de pasar a nado.
Me lamentaba de no tener mejores zapatos hasta que vi un hombre que no tenía pies.
Más quiero asno que me lleve que caballo que me tire.
Existen 40 tipos de locura, y uno de sentido común.
Si la habilidad podría ser ganada mirando, perros serian carniceros.
Un solo dedo no puede atrapar un piojo.
Besando al niño, a su madre le hace un cariño.
Casar y descasar, muy despacio se ha de pensar.
Por la Virgen de Agosto a las siete y está fosco.
El Abad de Bamba, lo que no puede comer, dalo por su alma.
Sobre mojado llueve, y sobre seco a veces.
Para tener paz en casa cuando llega el marido todo debe estar limpio.
Sin precio no se han las mujeres.
Uno de los mayores placeres de la vida es hacer aquello que los demás dicen que no podemos hacer.
Cielo aborregado, suelo mojado.
Cuando el marido llega a la casa debe pegarle a su mujer, si él no sabe el motivo, seguramente ella si lo sabe.
Quien tiene las hechas, tiene las sospechas.
Si la lengua erró, el corazón no.
Antes de ser un dragón, hay que sufrir como una hormiga
Escucha el silencio... que habla.
A quien miedo han, lo suyo le dan.
A su amigo, el gato le deja siempre señalado.
¡Este no es mi Juan, que me lo han cambiao, aquél tenía pelo y este está pelao!.
Variante: En casa llena, presto se hace la cena.
Más vale despedirse que ser despedido.
¿Tú liebre, y vas a cazar?.
Cuando la perra es brava hasta a los de casa muerde.
Tanto la lima mordió, que sin dientes se quedó.
Chica es la aguja, y se halla si bien se busca.
Cuando la fiebre declina, tiempo propicio de dar quina.
Mujer ordenada, con poco lleno su casa.
Mujer al volante, peligro constante.
Hombre chiquitín, alcahuete y saltarín.
Amigo, ¿para qué buscas mejor pan que de trigo?.
Abejas que tienen miel, tienen aguijón.
A quien a soplos enfría la comida, todos le miran.
Caballo ajeno, ni come ni se cansa.
El precio se olvida, la calidad permanece.
El tiempo todo lo cura
La mujer, el caballo y la pistola no se prestan.
Cuando vayas a mear se te advierte de antemano, si te quieres conservar gordo, fuerte, robusto y sano, no le metas a una puta lo que llevas en la mano.
Enviar desde la lejanía a mil li plumas de ganso, por liviano que sea el regalo, encierra afecto profundo.
Este se mete como Juan por su casa.
La voz del culo no admite remedio ni disimulo.
Todos los gatos son pardos.
Bocado engullido, su sabor perdido.