Toda alegría está destinada al que tiene el corazón contento: para quien lleva siempre sombrero el cielo está lleno de sombra
El buen vino, en cristal fino; el peleón, en jarro o en porrón.
Parece que le ha hecho la boca un fraile.
Hoy por ti, mañana por mí
Bien o mal, casado nos han.
Entiende bien la dicción, antes de armar discusión.
Sácame de aquí y degüéllame allí.
Con quien te vi te comparé.
El aburrimiento es consecuencia de la pereza
El mismo martillo que rompe el cristal forja el acero.
Nada se dice ni se hace bien en momentos de pasión.
Solo los necios y los tontos tiran piedras a su propio tejado.
El que paga mal, paga dos veces.
Cuando el pelo enrasa y el raso empela, con mal anda la seda.
La cosa más baladí, para algo puede servir.
Las malas nuevas siempre son ciertas.
Dedo encogido, no rebaña el plato.
Riese el diablo cuando el hambriento da al harto.
Cada cual es hijo de sus obras.
Hombre precavido, sabe el horario del marido.
El que vale para trasnochar no vale para madrugar.
Bailar sin son, o es gran fuerza o es gran afición.
De vino aguado o agua envinada, no me des nada.
Gato maullador, poco cazador.
Gente de montaña, gente de maña.
El amor hace locos de cuerdos y sabios de necios; conque enamórate, Pedro.
La vejez mal deseado es.
El rey fue viejo a Toro y volvió mozo.
Casa junto al río y ruin en cargo no dura tiempo largo.
Juegos de manos, ni a los piojos les son gratos.
El danzante tiene cuatro chiquitillos y todos son danzantillos.
A quien con mierda trasiega, algún olor se le pega.
Ráscate la pierna, que te duele la cabeza.
Bendito sea San Bruno, que da ciento por uno.
Lo hermoso agrada y lo feo enfada.
Cuando mi hijo fue al baño, trajo que contar todo el año.
El santo ausente, vela no tiene.
Quien hace la cuenta sin el huesped, la hace dos veces.
Hasta que a la meta no llegues, no te pongas los laureles. e Hasta que el cuerpo aguante.
En arca de avariento, el diablo yace dentro.
El Rey reina, más no gobierna.
Duerme el leal lo que al traidor le place.
Nace en la puerta lo que el hortelano no siembra.
Cuando la liaga florece, el hambre crece.
Cada cual en su casa y Dios en la de todos.
Quien busca mucho, al fin topa, aunque sea una muda de ropa.
Buenas cuentas, conservan amistades.
Con buena comida para tres, cuatro comen bien.
Hay que aprender a ser gato de casa grande, se van a acabar los ratones.
Tontos y locos, nunca fueron pocos.