Se toca con los ojos y se mira con las manos.
Harto desatina quien a los sesenta años no adivina.
Casa no hará, quien hijos no ha.
No metas a tu casa a quien te sacara de ella.
Juramento, juro y miento.
Hija la primera, del padre entera.
Para Santa Teresa, rosa en la mesa.
Jugador de mingo, pagador de mesas de domingo a domingo.
De un perro roñoso no pueden nacer perros lobos
Quien echa agua en la garrafa de golpe, más derrama que en ella coge.
Malos humores salen con buenos sudores.
Cada cosa tiene su precio.
Ese oye sus defectos que no calla los ajenos.
Quien castiga con ira, más se venga que castiga.
Algo sabe el que no sabe, si callar sabe.
Molino que no muele, algo le duele.
Hacer un pan como unas hostias/tortas.
El que no tiene cabeza, para qué quiere montera.
Del amo y del mulo cuanto más lejos más seguros.
Mira la peseta y tira el duro.
Quien entre perros camina, fornica en cualquier esquina.
¿Qué criatura no tiene un ramito de locura?
Dios te dé salud y gozo y casa con corral y pozo.
Quien habla sin razonar, mucho lo ha de lamentar.
Si quieres empobrecer sin sentir, mete obreros y échate a dormir.
O comer en plata, o morir ahorcado.
Hasta una aguja, caída, bien paga la recogida.
Dios me libre de una manía, aunque sea de misa.
La dicción muy elocuente, poco persuade a la gente.
Por San Miguel, quita el riego a tu vergel.
Por Santa Cruz, toda vida reluz.
Cada quien puede hacer de su culo un candelero.
Pescar en río revuelto.
Quien no dice lo que quiere, de tonto muere.
El vicio, saca la casa de quicio.
Quien mucho amenaza, el miedo tiene en casa.
El yerro del médico, la tierra lo tapa; el del letrado, el dinero lo sana; el del teólogo, el fuego lo apaga.
Más vale ser ciego de los ojos, que del corazón.
Esto huele a cuerno quemado.
No por mucho madrugar amanece más temprano.
No retengas a quien se va, ni rechaces a quien llega.
Donde quiera que fueres, haz lo que vieres.
La manda del bueno no es de perder.
Llegar al humo de las velas.
Con "quizás" nunca hagas cuenta.
El que pasa por romero y no lo coge, si le viene algún mal que no se enoje.
El que come y deja, dos veces pone la mesa.
El arbolito desde chiquito.
La carne está pronta y el cuchillo no corta.
Los cascos salen a la botija.