Asno con hambre, cardos come.
Casa vieja de madera, pronto arde entera.
El que de amarillo se viste a su hermosura se atiene.
Lo que se hace aquí, se paga aquí.
Los dolores irreparables harían el papel más ridículo si se dejaran consolar.
Desde San Pedro a San Miguel todos los culos cagan bien.
Amigo tarambana, el que lo pierde, gana.
Es más infeliz que una mata de habas.
El verdadero huérfano es el que no ha recibido educación.
Los enemigos del casado son tres: la moda, el modista y la mujer.
Alegría y tristeza muerte acarrean.
Por San Urbano, el trigo ha hecho grano.
Rodilla de lana a su dueño engaña.
Lo mismo dijo un fraile y se la clavaron en el aire.
Nadie cava con tesón sino el dueño del hurón.
Antaño me mordió el sapo, y hogaño se me hincho el papo.
La necesidad hace a la vieja trotar.
A suerte mala, paciencia y buena cara.
Sabios conocí; sabios para los otros y necios para mí.
De Octubre a primeros, repón los aperos.
En amores, los que huyen son vencedores.
¿Fiado has?. ¡Tú pagarás!.
A grandes beneficios, mayores riesgos.
Cara de beato y uñas de gato.
Dos veces olla al día, el caldo amargaría.
Sal a la puerta y dila puta tuerta.
Cuanto más sepas, más sufrirás.
Ora como si todo dependiera de Dios; pero trabaja como si todo dependiera del hombre.
Para decir la verdad, poca elocuencia basta.
Prometer, prometer hasta meter, y una vez metido, nada de lo prometido.
La más cauta es tenida por más casta.
Arco iris, o pronto llueve o aclara en breve.
El que usó mal incienso debe atenerse a quemarse las mangas.
La niña que más se cuida, resulta a veces jodida.
Malo es cojear delante de un cojo.
Al que le pique, que se rasque.
La mujer lo hace, y el marido no lo sabe.
El que hoy te compra con su adulación mañana te venderá con su traición.
Hombre avisado, medio salvado
Quien en tiempo huye en tiempo acude.
Variante: Salir de Guatemala y meterse en Guatepeor.
Juventud licenciosa, vejez penosa.
Cada casa es un caso.
Juegos, pendencias y amores, igualan a los hombres.
A la que tenga más de treinta no la pretendas.
El demonio y las mujeres siempre se entretienen.
Me fui a confesar con un padre capuchino, y me puso de penitencia que me casara contigo.
Zamarras y sermones no son para el tiempo de calores.
Donde se quita y no se pon, se llega pronto al hondón.
A cautela, cautela y media.