Hay que sonreír antes de ser felices, a menos que se quiera morir sin haber sonreído nunca
A quien dan y no toma, dicha es que le sobra.
El gato maullador, nunca buen cazador.
Una hábil ama de casa sin arroz no puede preparar una comida.
Donde la malicia sobra, falta el entendimiento.
El tiempo que pasa uno riendo es tiempo que pasa con los dioses.
El hipo, en el niño para vivir, en el viejo para morir.
Mujer de treinta y sin Nene, no sabe que lo tiene.
El amor y el reloj locos son.
No hay madre como la de uno mismo.
Cabra coja, mal sestea.
La tierra no tiene sed de la sangre de los soldados, sino del sudor de los hombres.
Hacienda que otro gano poco duró.
La rata avisada, no muerde carnada.
Ir y no volver, es como querer y no poder.
Cuando uno esta en condiciones, tiene amigos a granel.
La mejor palabra es la que no se dice.
Romero y tomillo, en el campo los pillo.
La luna camina despacio pero atraviesa el mundo.
Hasta que sea pasado, no digas mal del año.
Cabañes y Santibañez, Pinillos y Terradillos, se juntan los cuatro pueblos y no juntan un cuartillo.
Agua por Virgen de Agosto, quita aceite y agua el mosto.
Cuando la desgracia se asoma a la ventana, los amigos no se acercan a mirar.
Juntos en las duras y en las maduras.
Si la palabra vale una moneda, el silencio vale dos.
La medicina cura, la naturaleza sana.
En gran casa, gran gasto se amasa.
De viña bien estiercolada a vendimia redoblada.
Camino malo se anda ligero.
El que cree en espantos, hasta de la camisa se asusta.
Reniego de quien en Dios no cree y lo va a decir en concejo.
Hay que comer del ala para comer de la pechuga.
Ninguna situación es tan grave que no sea susceptible de empeorar.
Al perro flaco, todo se le vuelven pulgas.
Ayunen los santos, que no tienen tripas.
Quien mea y no pee, es como quien va a la escuela y no lee.
No al moco, sino donde cuelga.
Confesor que visitas hijas, desde aquí te marco por padre de familias.
Al desagradecido, desprecio y olvido.
A dos días buenos, cientos de duelos.
Los ratones juegan cuando el gato está ausente.
El que se ríe a solas de su maldad se acuerda.
No le quiere mal quien le quita al viejo de cenar.
Dame rojura y te daré hermosura.
Alimenta a un lechón y tendrás un puerco.
Dame donde me siente, que yo haré donde me acueste.
Variante: Caridad y amor no quieren tambor; en silencio viven mejor.
El trabajo del niño es poco, y el que lo desprecia un loco.
Desgraciado se vea quien a los suyos desprecia.
El sueño quita el hambre.