Si los escritos desaparecen la nación desaparecerá, si los escritos son brillantes la nación es excelente.
Ajo dulce no hay.
Es más popular que la adelita.
¿Quién dijo miedo?. Y huyó al sonar un pedo.
Si el pimentonero se acerca a tu casa, la nieve baja.
Casa sin mujer, de casa no tiene nada.
Lo escrito, escrito esta.
Riñen los amantes y quiérense más que antes.
Cada persona es dueña de su silencio y esclavo de su palabra.
Oír como quien oye llover.
Hacer de toda hierba un fardo.
El que no da un oficio a su hijo, le enseña a ser ladrón.
Por casa del mal vecino se meten el hambre y el frío.
Mala boca, peces coma.
Ándame yo caliente y ríase la gente.
Bolsillo vacío, trapo le digo.
A clérigo hecho fraile, no le fíes tu comadre.
Cuando se enciende el pajar viejo, más arde que el nuevo.
Tu desnudo y yo sin bragas, algo me hagas.
Pan de hoy, carne de ayer y vino de antaño y vivirás sano.
La mujer y la sartén en la cocina es donde están bien.
A buenas horas, mangas verdes
Heredar hace medrar; que no trabajar.
Los padres todo lo deben a sus hijos.
¿A un "¡toma!", ¿quién no se asoma?.
Quien ofende al amigo no perdona al hermano
Cuando viene la golondrina, el verano está encima.
Como la espada, así la vaina.
Ese no necesita sardinas para beber vino.
Avaricia de tío, hacha de sobrino.
Aún no eres bienaventurado si del pueblo no eres burlado.
Buenas palabras y buenos modales, todas las puertas abren.
Agua de mayo, no cala el sayo.
A cucharón grande pa' quitar el hambre.
El plato de la mesa ajena se antoja más que el propio.
Los placeres por onzas y los males por arrobas.
No comer por no cagar es doble ahorrar.
Llegar y besar, suerte es singular.
A buen bosque vas por leña.
De bajada todos los santos ayudan
El día que el pobre come merluza, está malo el pobre o la merluza.
Mientras los olivos tengan frutos, serán sus amigos los estorninos.
Mano de santo cura como por encanto.
La nieve no rompe las ramas del sauce.
Los infortunios que no pueden evitarse, deben endulzarse.
Bien sabe el picar, por el gusto de arrascar.
Una maja de hierro, a fuerza de ser afilada, puede convertirse en una aguja.
De lo que ganes, nunca te ufanes; y de lo que pierdes, ni lo recuerdes.
Al principio y al fin, Abril suele ser vil.
Más dura una taza vieja que una nueva.