Las mañanitas de Abril son muy dulces de dormir, y las de Mayo no tienen fin ni cabo.
Crece el huevo bien batido, como la mujer con el buen marido.
Tirar la casa por la ventana.
La constancia es la mayor de las quimeras del amor
En cualquier sitio se cuecen habas.
El rico no pierde sino el alma, y las hijas de los pobres.
Caro compro y barato vendo; si tú no me entiendes, yo me entiendo.
Buena gana de comer, rica salsa es.
Mejor un amigo con siete pecados que un extraño
Bachiller en artes, burro en todas partes.
Al segar ser bien pagado, dice al estercolador, su sembrado.
Olvidar una deuda no la paga.
Pasar amargura por ganar hermosura.
En Febrero, sale la lagartija del agujero.
Obra de mal cimiento, la derriba el viento.
A la fuerza, ni los zapatos entran.
El que afloja tiene de indio.
A cada cajón, su aldabón.
Alcaraván zancudo: para otros consejo, para ti, ninguno.
El primer grado de locura es creerse cuerdo, y el segundo proclamarlo.
La ensalada: salada, vinagre poco y bien aceitada.
La fantasía es la droga de la mente
Quien se quemare, que sople.
Se cazan más moscas con miel que con vinagre.
El que tiene ovejas, tiene pellejas.
Alforjas llenas quitan las penas.
Perla brillante arrojada en la oscuridad.
Perro que ladra no muerde.
Solo ves el árbol y no el bosque.
La felicidad es como el dulce de azúcar, cuando se quiere, se hace.
Una canción tan selecta que solo muy poca gente puede participar en el coro.
Al descalabrado nunca le falta un trapo, que roto, que sano.
Amigo traidor, una buena cuerda y colgado al sol.
Cada uno hace llegar a la brasa la sardina que ha de asar.
Es fácil nadar cuando os aguantan la barbilla.
No todo es miel sobre hojuelas.
Quien tiene pan y tocino, ¿a qué quiere pleitos con su vecino?.
Cuando suena la almirez, las doce están al caer.
Quien hace los mandados que coma los bocados.
Tres pueden decidir de forma satisfactoria si dos están ausentes
Gástate en juerga y en vino lo que has de dar a los sobrinos.
Renuncia solo cuando estés bajo tierra
Casa hecha, sepultura abierta.
Es tan chaparro que cuando se sienta en el suelo, le cuelgan los pies.
El borracho vendería los pantalones por beber.
En toda casa hay muchas mudanzas.
A las armas las carga el diablo y las descargan los imbéciles.
Si de la tierra naciste y a la tierra has de volver, ese orgullo, ¿por qué?
Mal reposa la vida dudosa.
Quien se mete a maromero, se puede romper el cuero.