Antes doblar que quebrar.
Caballo que con tres años ve a una yegua y no relincha, o no le gusta la yegua o tiene prieta la cincha.
Mujer enferma, mujer eterna.
A la luna, el lobo al asno espulga.
Dos negaciones afirman, pero tres confirman.
El vergonzoso se muere de hambre entre dos panes.
Solo se acuerdan de Santa Bárbara, cuando truena.
Por los Santos, siembra trigo y siembra cardo.
Amor que no se atreve, desprécianlo las mujeres.
El agua lo lava todo excepto la mala fama.
Es más fácil hacer un camello saltar una zanja que hacer un tonto escuchar la razón.
Carne blanda y vino puro, alimento seguro.
En pedregal no siembres cereal.
Habilidad de las mujeres, mear y llorar cuando quieren.
Pandequeso caliente: quien no lo compre, no lo tiente.
El ceremonial es el humo de la amistad
También de alegría se puede morir
Salir del fuego para caer a las brasas.
Las mejores correas son las cortadas del cuero ajeno
Rey sin consejo, pierde lo suyo y no gana lo ajeno.
No te deseo suerte porque esto no es lotería, el que sabe sabe y el que no, que Dios lo bendiga.
Madruga y verás; busca y hallarás.
Niebla en la Montaña, labrador a tu cabaña.
Lo que el Diablo no puede hacer hácelo la mujer.
Virgo viejo, puta segura.
El que tenga un hijo majadero, que lo ponga campanero.
Buen vino tras buen caldo, no tengo bastante boca para alabarlo.
Por rey se tenga quien a nadie tema.
Hermosura y castidad, pocas veces juntas van.
Olla tiznada, bien es guisada.
Gentes hay de mucho tono, que producen Solo abono.
Adoba tu paño y pasarás tu año.
Manos calientes y corazón frío, amor perdido.
Tu amigo tiene un amigo, y el amigo de tu amigo tiene otro amigo; por consiguiente, se discreto.
De Cantimpalos, no hay chorizos malos.
A falta de olla, pan y cebolla.
El amor, la picardía y la necesidad hacen buenos oradores.
Quitar la leña debajo de la caldera.
Agua beba quien vino no tenga.
Viento, mujer y fortuna, mudables como la luna.
Barba bien bañada, medio rapada.
Solo los recipientes vacíos resuenan y se oyen a gran distancia
A las veces, do cazar pensamos, cazados quedamos.
El beber es hidalgo, y el comer es villano.
Pronto pasan al olvido los muertos y los idos.
Debajo de la manta, tanto vale la negra como la blanca.
La vida es una sorpresa continua
En casa del bueno, el ruin tras el fuego.
Arrastrando, arrastrando, el caracol se va encaramando.
De la mujer el primer consejo, que el segundo no lo quiero.