La primera copa es la de la sed, la segunda por compañía, la tercera por alegría.
Por los Santos, siembra trigo y siembra cardo.
Dos negaciones afirman, pero tres confirman.
El suspiro de una joven se oye desde más lejos que el rugido de un león.
De Abril y de la mujer, todo lo malo hay que temer.
En pedregal no siembres cereal.
Ovejas y muchacha, al atardecer a casa.
El vergonzoso se muere de hambre entre dos panes.
El agua lo lava todo excepto la mala fama.
Solo se acuerdan de Santa Bárbara, cuando truena.
Carne blanda y vino puro, alimento seguro.
Rey sin consejo, pierde lo suyo y no gana lo ajeno.
También de alegría se puede morir
Amor que no se atreve, desprécianlo las mujeres.
No te deseo suerte porque esto no es lotería, el que sabe sabe y el que no, que Dios lo bendiga.
Pandequeso caliente: quien no lo compre, no lo tiente.
Mujer enferma, mujer eterna.
El ceremonial es el humo de la amistad
Habilidad de las mujeres, mear y llorar cuando quieren.
Por rey se tenga quien a nadie tema.
Madruga y verás; busca y hallarás.
El que tenga un hijo majadero, que lo ponga campanero.
Niebla en la Montaña, labrador a tu cabaña.
Las mejores correas son las cortadas del cuero ajeno
Salir del fuego para caer a las brasas.
Lo que el Diablo no puede hacer hácelo la mujer.
Buen vino tras buen caldo, no tengo bastante boca para alabarlo.
Tu amigo tiene un amigo, y el amigo de tu amigo tiene otro amigo; por consiguiente, se discreto.
Hermosura y castidad, pocas veces juntas van.
Virgo viejo, puta segura.
Manos calientes y corazón frío, amor perdido.
Olla tiznada, bien es guisada.
Pronto pasan al olvido los muertos y los idos.
Gentes hay de mucho tono, que producen Solo abono.
A las veces, do cazar pensamos, cazados quedamos.
A falta de olla, pan y cebolla.
El beber es hidalgo, y el comer es villano.
Viento, mujer y fortuna, mudables como la luna.
Solo los recipientes vacíos resuenan y se oyen a gran distancia
Quitar la leña debajo de la caldera.
De Cantimpalos, no hay chorizos malos.
Adoba tu paño y pasarás tu año.
El amor, la picardía y la necesidad hacen buenos oradores.
Castañas, noces e viño, fan a ledicia de san Martiño.
Donde hay orden, hay bendición.
La vida es una sorpresa continua
Arrastrando, arrastrando, el caracol se va encaramando.
La mosca es pequeña, pero es bastante grande para hacer uno enfermo.
Camina como viejo y llegarás como joven.
Debajo de la manta, tanto vale la negra como la blanca.