A buen santo te encomiendas.
Cuando la borrica quiere correr, ni el borrico la puede detener.
La vaca y la mujer, paren a la vez.
Las dichas enviadas por Dios no despiertan al que duerme.
A caballero nuevo, caballo viejo.
Lo que se otorga a la amistad vuelve multiplicado
En las siembras y en la trilla, el amor con zancadilla.
Al potro que le alabe otro.
Amar a todos, confiar en nadie.
Agua de llena, noche de angulas.
Más vale copa en mano que bodega en retrato.
El cestero que hace un cesto, hace ciento.
Nuestros padres, a pulgadas, y nosotros, a brazadas.
Cuando la vieja se alegra, de su boda se acuerda.
Donde las dejan, las cobran.
A la orilla del río te espero, galapaguero.
El enemigo del padre no es amigo del hijo
Una mentira puede matar mil verdades.
Dejar al gato con el pescado.
Usted lea en su libro, que yo leo en el mío.
La mula con mataduras, de lejos ve venir las urracas.
No te ensañes con el vencido, pues puedes correr su suerte.
Cerca del rey, cerca del cadalso.
Con pan, vino y carne de cochino, se pasa bien el mal camino.
El que más madrugo, un talego se encontró.
A hombre de dos caras, rayo que lo parta.
Valor y querer, facilitan el vencer.
Después de estirar la pata, de nada sirve la plata.
A confite de monja pan de azúcar.
Dos andares tiene el dinero: viene despacio y se va ligero.
Este mundo es casa de locos: cantan unos y lloran otros.
Mucho tilín tilín y nada de paleta.
En enero, ni galgo lebrero ni halcón perdiguero.
En casa de mi vecino, cuando no hay para pan, hay para vino.
Que mis enemigos sean fuertes y bravos, para que yo no sienta remordimiento al derrotarlos.
A veces los buenos nadadores se ahogan, y los mejores jinetes caen del caballo.
Las cruces son las escaleras al cielo.
Deja que el buey mee que descansa.
Hasta las gatas quieren alpargatas para no andar a gatas.
El que tiene boca se equivoca y quien tiene nariz lo vuelve a repetir.
Pajarico que escucha el reclamo, escucha su daño.
Alábate pollo que mañana serás gallo.
Cualquiera puede mirar a través de una tabla de roble si ésta tiene un agujero
Buen lector, mal escribano.
Pensar no es saber, y más en tiempo de vendimias.
Quién escucha la voz del anciano es como un árbol fuerte; quién tapa los oidos es como una rama al viento.
No bebas agua; que te emplazarán los bueyes.
El ladrón piensa en el robo, y el preso en la libertad.
El día nunca retrocede de nuevo.
Somos lo que hacemos, sobretodo lo que hacemos para cambiar lo que somos.