La hierba no crece en el camino que une las casas de los amigos.
Inflama más la comida que las musas
Cuando bebas, no manejes; se te puede dar vuelta el vaso.
Al hombre bueno, no le busquen abolengo.
Amigo, no de mí, sino de lo mío, lléveselo el río.
El inferior paga las culpas del superior.
Hacer el primo.
Amor sin plata, no dura.
A la fuerza, ni los zapatos entran.
Fue por potros y trajo muletas ¡malhadada feria!.
Cortesías engendran cortesías.
Reniego de caballo que se enfrena por el rabo.
Novia sin cepas, novio con quejas.
Donde hay pelo hay alegría.
A hombre jugador y a caballo correlón, ¡ay qué poco les dura el honor!.
El hombre es más duro que el hierro, más fuerte que un toro y más frágil que una rosa.
Quien recurre a poco saber obtiene un mal parecer
Hijo de padre pobre, justo es que mucho lo llore, hijo de padre rico, llorándolo tantico.
De la viña del vecino, sabe mejor el racimo.
Visto de lejos, un gitano parece un ser humano.
Suele ser disparate levantar la liebre para que otro la mate.
Al amigo que en apuro está, no mañana, sino ya.
De morir hay mil modos; de nacer uno solo.
Los ladrones y los nabos no quieren ser ralos.
Lo mío, mío; y lo tuyo, de entrambos.
Burgáles, mala res.
Todo tiene un fin.
A rocín viejo, cabezada nueva.
Recio llama a la puerta el que trae mala nueva.
Hados y lados tienen dichosos o desdichados.
Al año caro, armero espeso y cedazo claro.
De luengas vías, luengas mentiras.
Donde reina la mujer, el diablo es primer ministro.
Habladas o escritas las palabras, sobran las que no hacen falta.
Después de toda oscuridad hay luz.
Dinero llama a dinero.
Caballo que respinga, chimadura tiene.
Ajo, ¿por qué no fuiste bueno?. Porque no me halló San Martín puesto.
Bodas en Mayo, males las llamo.
Un perro no entra en una casa donde hay hambre.
Con una palabra se repara una deuda de 1000 nyang.
Tiempo pasado, con pena recordado.
Todos nacimos en cueros; y aunque la vanidad nos viste, la tiera nos dejará en los huesos.
El diecisiete de enero piden por sus animales desde el pastor al yuntero.
Cambio de costumes al viejo cuéstale el pellejo.
A la mujer y al aguardiente, ¡de repente!.
Al comer chorizos, llaman buenos oficios.
El muerto y el arrimado, a los tres días apestan.
El que llega tarde, no bebe caldo
¿Adónde irá el buey que no are, sino al matadero?.