El flojo y el mezquino recorren dos veces el camino.
El dinero como el chisme, se hicieron para contarlo.
Hablar por la boca del ganso.
Escarmentar en cabeza ajena es lección barata y buena.
Jugarse hasta la camisa.
Antes pan que vino, y antes vino que tocino, y antes tocino que lino.
Mandan al gato, y el gato manda a su rabo.
El pobre puede morir; lo que no puede es estar enfermo.
Hombre entrado en días, las pasiones frías.
Donde no hay viejo, no hay buen consejo.
El que tiene boca, se equivoca, y el que tiene culo se pee.
De valientes y tragones, están llenos los panteones.
En casa llena el loco no se apena.
No falte cebo al palomar, que las palomas ellas se vendrán.
Las mejores correas son las cortadas del cuero ajeno
El buey tira del arado, más no de su agrado.
Dos no riñen si uno no quiere.
Los tres enemigos del hombre: suegra, cuñada y mujer.
Cojo, y no de espina, no hay ruindad que no imagina.
Bien urde quien bien trama.
Donde no hay escritura, no hay obligación. Porque las palabras se las lleva el viento.
El hable es plata, el silencio es oro.
A "ayer" lo conocí, pero a "mañana" nunca lo vi.
Proyecta como si fueras a vivir 100 años, pero vive como si fueras a morir mañana.
Dos fuentes, dos ríos.
Hombre que anda con lobos, aprende a aullar.
Julio, triguero, Septiembre, uvero.
Cada mochuelo, a su olivo.
El vino y la mujer se burlan del saber.
La liebre adiestrada, presto sale a la vereda.
Lo mal ganado, ello y su dueño se lo lleva el Diablo.
A la mujer bailar, y al asno andar y rebuznar; faltando quien, el diablo se lo ha de enseñar.
De lo bonito a lo bueno, hay trecho.
Tres españoles, cuatro opiniones.
Amistad del poderoso, sol de invierno y amor de mujer, duraderos no pueden ser.
El que no puede tañer arpa, tañe flauta.
Vuelta al cuidado, que canta el gallo.
Quien duerme no coge liebre.
El asno y la mujer, a palos se han de vencer.
Ciertas son las trazas, después de las desgracias.
Las ofensas con gracias, som mejores que el aburrimiento.
Quien a mano ajena espera, mal yanta y peor cena.
El que al sentarse dice "¡ay!" y al levantarse dice "¡upa!", no es ese el yerno que mi madre busca.
La vida es así, y el día es hoy.
Esto son habas contadas.
Amor viejo, ni te olvido ni te dejo.
Despacio y buena letra, dice el maestro en la escuela.
Cuando soplan vientos de cambio, algunos constryen muros, otros molinos.
Al mejor nadador se lo lleva el río.
Vuelva usted el sábado, que hoy no hay mendrugos.