Ya viene Marín Moreno, el que quita lo malo y pone lo bueno.
Cuando Abril se marcha lloviendo, Mayo viene riendo.
Ni mesa sin vino, ni sermón sin agustino.
A la sombra del gitano, medra el villano.
El dinero del mezquino anda dos veces el camino.
Zurrón de mendigo, nunca bien henchido.
Escoba que no se gasta, casa que no se limpia.
Alzada en Abril y binada en Mayo, cedacico para otro año.
A una cebolla ni siquiera el perro la huele.
Quién come para vivir, se alimenta; quién vive para comer revienta.
La gallina, la mujer y el marrano, con la mano.
No hable de cuerdas en casa de un hombre colgado.
Ajo, agua y resina; a joderse, aguantarse y a resiganrse.
Las mujeres quieren ser rogadas.
él que no aprecia uno, no puede conseguir mil.
Para lo malo, de peña; para lo bueno, de cera.
La sal y los consejos solo se dan a quien los pide
Año bisiesto, hambre en el cesto.
Ida la del cuervo, que se fue y no ha vuelto.
Variante: A caballo regalado, no se le mira el diente.
Cuando pitos, flautas; cuando flautas, pitos.
Fruto de corral ajeno, es más barato y más bueno.
Si pagas con cacahuetes, solo conseguirás monos.
Cuando el doliente va a las boticas, una persona pobre y dos ricas.
El hijo muerto, y el apio al huerto.
Cree el fraile que todos son de su aire.
Arrimar uno el ascua a su sardina.
Amistad de boca, larga parola y cerrada la boca.
Buen hondero el que mete dos piedras por un mismo agujero.
Lo que no va en lágrimas va en suspiros.
Casa ajena y caballo que no come hierba, déjale que se pierda.
El aragonés fino después de comer tiene frío.
Chapucea el chapucero, mala obra por buen dinero.
Con las buenas palabras nadie come.
Nadie diga mal del día hasta que sea pasado y la noche venida.
El que del campo viene, cenar quiere.
Confiesa y restituye, que la vida se te huye.
De hombres es errar y de bestias porfiar.
El otoño de lo bello, es bello.
Gatos y mujeres, en casa; hombres y perros, en la plaza.
No sirve ni para llevarle la puerca al barraco.
Abril frío, poco pan y poco vino.
Llagas viejas, tarde sanan.
Dentro del cielo tú forjas tu designio. Lo decretarás: ¿acaso te hastíes y aquí nos escondas tu fama y tu gloria en la tierra? ¿Qué es lo que decretas?
Dijo el asno al mulo: "Arre allá, orejudo".
Más quiero una salchicha que cien palabras bien dichas.
Irse con la capa al toro, no es para todos.
Dar palos de ciego.
Si en Mayo oyes tronar, echa la llave al pajar.
Música y flores, galas de amores.