Leche y vino, veneno fino.
Los perezosos se pasan la vida rascando la tripa a las cigalas.
Donde va el mar, que vayan las arenas.
Cada pájaro lance su canto.
Un amigo es como una letra de la que no recordamos el importe y no conocemos la caducidad
Las gracias y los donaires no asientan sobre ingenios torpes.
Rucio rodado, antes muerto que cansado.
Yo digo que llueve, pero no que diluvia
Reniego de casa que a zapato nuevo dicen buena prohaga.
El carro no avanza si no se engrasan las ruedas
Hijos y duelos nos hacen gastar pañuelos.
El que llora su mal, no lo remedia
Vivir de fiado es la manera de pagar el doble.
Estando en la mala, uno pisa mierda y se resbala.
El ojo quiere su parte
Aunque uno esté dormido, no deja de amanecer.
El ruin muere en su tierra; el hazañoso lejos de ella.
En la casa donde no hay gobierno, a pellizcos se va un pan tierno.
Cada mozo lancee su toro.
Ara hondo, siembra pronto, tira basura y ríete de los libros de agricultura.
Cuando uno va para viejo, es más fácil pillar una liebre que un conejo.
Frijoles con coles, pedos a montones.
Bendita la casa que a viejos sabe.
Después de un gustazo, un trancazo.
El tren de Arganda, que pita más que anda.
Moza reidora, o puta o habladora.
Cuando el andaluz canta, una pena tiene en la garganta.
Nadie cante victoria aún cuando en el estribo esté.
A la ruin oveja la lana le pesa, y al ruin pastor el cayado y el zurrón.
Haragán y gorrón, parecen dos cosas y una son.
El burro cuando está alegre, rebuzna y pee.
Fantasmas y fantoches, a troche y moche.
Más vale mendrugo que tarugo.
El vivo se embriaga; y el pendejo paga.
El amor enseña a los asnos a bailar
La puerta de Dios siempre está de par en par.
Ir bestia a Salamanca y volver asno, a muchos ha pasado.
Chico de plaza, chico de mala raza.
A canto de pájaro y a gracia de niño no invites a ningún amigo.
En Febrero, un día al sol y otro al brasero.
Un hombre es juzgado por la compañía que lo rodea.
Quien no estudia cuando es joven, lamentara cuando sea viejo el tiempo perdido.
Amigo viejo y casa nueva
A la lumbre y al fraile, no hurgarle; porque la lumbre se apaga y el fraile arde.
Ayunar, o comer truchas.
De la risa al duelo un pelo.
Más ordinario que yogurt de yuca.
La mujer el pan amasa y el viejo mande en casa.
Viejo con moza, mal retoza.
Nadie diga "De esta agua no beberé", ni "De este pan no comeré".