El mejor cazador, miente más que caza.
Es más tonto que mandado hacer de encargo.
Déjate la vergüenza atrás, y medrarás.
En gustos y colores, no discuten los doctores.
Una simple chispa puede iniciar un fuego que arrase la pradera.
Dar la última mano.
De caballo overo, ni la crin ni el cuero.
En caso de duda, que no sean ellas las viudas.
Bien sabe la chica, en donde le pica.
Recogemos solo la felicidad que hemos dado a manos llenas, sin pedir nada a cambio
El que no tiene mujer, bien la castiga, y el que no tiene hijos, bien los cría.
Junto al camino, no pasa de agraz el racimo.
La prisa se tropieza en sus propios pies.
Olla cada día, aún siendo buena hastía.
Quien bien te quiere, te hará sufrir.
El silencio y la prudencia, mil bienes agencia.
La botica abierta y el boticario en la puerta.
Año de heladas, año de parvas.
Si quieres saber de verdad qué piensa de ti tu vecino, riñe con él.
Músico pagado no hace buen son.
Quiebra la soga siempre por lo más delgado.
Tras cada bocado, un trago, sería demasiado; pero tras cada tres, justo es.
La muerte no anda en zancos.
Dos tetas tienen más fuerza que una yunta de bueyes.
Alacena de dos llaves, la una entra cuando la otra sale.
La juventud de un hombre jamás morirá, a menos que él la mate.
Cuando Noviembre acaba ya el invierno empieza.
Quien supo esperar, llega a triunfar.
Desde el día de santa Catalina o nieve o barro
Los buenos consejos llegan hasta el corazón del sabio y se detienen en los oídos del malvado
Caballo que ama al dueño hasta respira como el.
Del agenciosos se hace el caudaloso.
Mañana será otro día.
Cabeza vana no cría canas.
Ya me morí, y quien me lloró vi.
El que nada duda, nada sabe.
Cuando pase la ocasión, ásela por el mechón.
Quien mucho habla, a ninguno escucha.
No obstante madrugar tanto, amanece más temprano.
Bien juega quien mira.
A los ignorantes los aventajan los que leen libros. A Éstos, los que retienen lo leído. A Éstos, los que comprenden lo leído. A Éstos, los que ponen manos a la obra.
La mujer en soledad piensa solo en la maldad.
Antes verdugo que ahorcado.
A cazuela chica, cucharadica.
A picada de mosca, pieza de sabana.
Si no sabes hacer, mira al vecino qué hace
En la batalla se conoce al soldado; pero en la Victoria se conoce al caballero.
Qué linda mata de romero, y era un cardo borriquero.
El pasajero se conoce por la maleta.
La ley es firme de cola, pero quien quiere la viola.