Agua de mañana, o mucha o nada.
La esencia fina viene en frasquito chico.
Empezar mal y terminar bien, pocos ojos lo ven.
El que tiene miedo corre a la iglesia.
Cuando dos pleitean, un tercero se aprovecha.
El tiempo cura al enfermo, que no el engüento.
Más vale ser un pobre hombre, que un hombre pobre.
No cuentes los pollos antes de incubarlos.
Zapato, ¿cuánto duras?, cuanto me untas.
Bebe caldo, vive en alto, anda caliente y vivirás largamente.
El corazón es un guía que los pies siguen
Brilla por su ausencia.
Más se mira al dador que a la dádiva.
Échate a enfermar y verás quién te quiere bien o quién te quiere mal.
Bebe poco y come asaz; duerme en alto y vivirás.
Variante: Por Santa Lucia, acorta la noche y alarga el día.
Quien va despacio y con tiento, hace dos cosas a un tiempo.
Els lladres grans enforquen als petits.
Regla y compás, cuanto más, más.
El día que el pobre come merluza, está malo el pobre o la merluza.
Al freír de los huevos lo veréis.
A la mujer y al caballo no hay que prestarlos.
Con tal de que se vaya, aunque le vaya bien.
No se llega al alba sino por el sendero de la noche.
Quien bien imagina, llámese adivina.
Si quieres tener la tusa, persigue bien la merusa.
Buen cazador, mal labrador.
El que manda, no se equivoca, y si se equivoca, vuelve a mandar.
No tropieza quien no anda.
El trabajo es tan feo que hasta pagan por hacerlo.
Adonde quiera que fueres, ten de tu parte a las mujeres.
Agua tardera, agua maicera.
Más largo que un día sin pan.
Bendita la casa aquella que huele a antiguo toda ella.
Ya ni en la paz de los sepulcros creo.
La casa es necesaria, para el rico y para el paria.
Encaja como pedrada en ojo de boticario.
Eres de la ley del tordo, las patas flacas y el culo gordo.
Si un ciego guía a otro ciego, ambos caen en el precipicio.
Joven ventanera, mala mujer casadera.
No pica la abeja a quien en paz la deja.
Los votos hechos durante la tormenta se olvidan al llegar la calma.
Predicar en desierto es como aconsejar a un muerto.
El casado en su casa, y el muerto en la mortaja.
Vino, amigo, aceite y tocino, son mejores los más antiguos.
Al mal pagador más vale darle que prestarle.
La petición es cálida, el agradecimiento es frío.
Las pinturas y las peleas míralas desde lejos.
La prueba de amistad más difícil es mostrar al amigo sus defectos
Ruego y derecho hacen el hecho.