Amar a quien no se ama es fatigar el corazón.
A bien se llega quien bien se aconseja.
A lo que no tiene remedio, oídos sordos.
Más vale algo que nada.
Variante: A quen Dios quiso bien, casa le dio en Jaén.
La astuta raposa borra las pisadas con la cola.
En la causa está el remedio.
Sabiduría de pobre hombre, hermosura de puta y fuerza de ganapán, nada val.
Quien tras el caldo no bebe, no sabe lo que se pierde.
Hay gente tan pobre, que solo tiene dinero.
De tejas para abajo, todo el mundo vive de su trabajo.
Cada cual se cuelga lo que mata.
A los cien años todos calvos.
Agua que a algo huele o a algo sabe, otro la trague.
Disfruta hoy, es más tarde de lo que crees.
Un tropezón puede prevenir una caída.
Agua, como buey; y el vino, como rey.
Lo que no fue tu año no fue tu daño.
La Verdad es relativa, la neta es absoluta.
La lluvia viene después de los bosques.
Rábanos sin pan, poco o nada te alimentarán.
La costumbre vence a la ley.
De tu dinero, no hagas a nadie cajero.
El dueño de la vaca es el dueño del ternero.
Juan de las Bragas, si no quieres que te lo digan, no las hagas.
Hombre osado, bien afortunado.
Estudiante y diablo, una misma casa con dos bocados.
El que a los suyos menosprecia, a sí mismo se desprecia.
Detrás de las nubes, siempre brilla el sol.
Lo que a la sombra se urdiese, a la luz del día aparece.
Pedir más es avaricia.
A fuerza de varón, espada de gorrión.
Hijo eres, padre serás; cual hicieres, tal habrás.
La práctica vale más que la gramática.
El agradecido no olvida el bien recibido.
Aprendiz de muchos oficios, maestro de maldita cosa.
La enfermedad y el anciano, siempre de la mano.
Los valientes sufren poco, los cobardes mucho.
A la mujer brava, la soga larga.
Quién tiempo tuvo y tiempo perdió, con una albarda castíguele Dios.
El que muda de amo, muda de hado.
A escote, no hay nada caro.
Bestia prestada, mal comida y bien caminada.
En hombre nuevo no hay trampa vieja.
Hombría y machismo, no son lo mismo.
El que quiere, va; el que no quiere, envía.
Tumbando y capado.
Del árbol del silencio pende el fruto de la seguridad.
Fruta verde, los hombres la compran y los pájaros no la quieren.
Por Santa Ana no hay borrica mala y por Santiago no hay mal caballo.