Quien lo ha de hacer, no lo dice.
Me juzgaba desgraciado por la falta de zapatos, hasta que vi a un hombre que no tenía pies.
Para ser tonto, los libros son estorbo.
Madre acuciosa, hija vagarosa.
Los pies van donde va el corazón
Vendimia en mojado y cogerás el mosto aguado.
En viniendo el perdigón pierde la trucha sazón.
Una puntada a tiempo salva nueve.
¡Cuándo, más cuándo, llevará cerezas el cardo!.
Llover sobre mojado, mil veces ha pasado.
Lo que a los pobres des prestado es y a buen interés.
Todo lo que no se da, se pierde.
Amor fino y buena mesa no quieren prisa.
Quien fuerza ventura, pierde rencura.
Cada casa es un caso.
Esperanza que consuela, que no muera.
A quien tiene abejas, nunca le falta un buen postre en la mesa.
Hacer de una pulga un elefante.
El bien viene andando, pero el mal volando.
Parecerse como un huevo a una castaña.
Hablar a tiempo requiere tiento.
¿A dónde vas a ir que más valgas?.
A casa de tu hermana, una vez a la semana.
Si te arrojas a un pozo, la providencia no está obligada a ir a buscarte.
Tripa vacía, suena pronto.
No hay caldo que no se enfríe.
De buenas en el juego, de malas en El amor.
Con el mal pastor, las ovejas se queman al sol.
La fortuna, a los necios ama y a los sabios desama.
No es lo mismo atrás que en ancas.
Libro prestado, perdido o estropeado.
La caca, callarla, limpiarla o taparla.
La humanidad se divide en tres clases: los inamovibles, los móviles y los que se mueven.
Habla directamente al corazón.
Agua al higo, que ha llovido.
Cinta, mujer y cama, fácilmente se hallan.
Alaba al ignorante y hazle bailar; si no es tonto, tonto le harás terminar.
Mediado enero, mete obrero.
Es un buen criado el que no habla sin ser preguntado.
Más vale callar y parecer tonto, que abrir la boca y despejar dudas.
Muchas manos en un plato causan arrebato.
Hablar con boca prestada, sabe bien y no cuesta nada.
El que malas mañas ha, tarde o nunca las perderá.
Oír como quien oye llover.
Nunca falta un culo para un bacín.
La admiración alaba, el amor es mudo
Es cierto que no te quiero tanto como cuando eramos novios, pero es que a mi nunca me han gustado las mujeres casadas.
Para que ande bien la cosa, una vieja y otra moza.
El buen hombre vale más que las grandes riquezas.
Capa de pecadores es la noche, señores.