Si trabajando se consiguiera plata, todos los pobres serían ricos.
Dar en el clavo.
Los brazos pronto se cansan, cuando las muelas descansan.
Brindo y bebo, y me quedo convidado para luego.
A mal dar, apretar el culo contra el sitial.
Zúñeme esta oreja; mal está diciendo de mí alguna puta vieja.
Si yo tuviera una escoba cuantas cosas barreria.
La gallina de mi vecina siempre es más gorda que la mía.
Aguja, sastre y dedal, os darán por medio real.
Hijos y mujer añaden menester.
Muerto es quien ya no jadea, y vivo es quien patalea.
El perezoso siempre es menesteroso.
Para ganar, forzoso es trabajar.
Envidia me tengan y no me compadezcan.
El trigo en tierra arcillosa y el centeno en arenosa.
A suerte mala, paciencia y buena cara.
Cada abeja vive en su colmena y no se mete en la ajena.
Criar un hijo cruel es preparar el propio infierno
El proletariado no tiene patria, se la impone el capital.
Donde comen cuatro comen cinco.
El corazón y los ojos nunca son viejos.
Confianza en Dios, y poquita, decía una viejita.
Ninguna maravilla dura más de tres días.
Albarcas, borona y mujer, cerca de casa están bien.
A cualquier trapo con tirilla, le llaman camisa.
A veces sale más caro el collar que el perro.
A lo que manda Dios, oreja de liebre.
Que la haga el que la deshizo.
El amor no quiere consejo.
Se puede esconder el fuego, pero ¿Qué se hace con el humo?
A quien se hace oveja, el lobo se lo come.
Por la boca muere el pez y el piloto por los pies.
Si mi abuela tuviera huevos sería mi abuelo.
De esa manera, mi abuela.
El que se ajunta con gato aprende a maullar.
Siempre la cuba huele a la uva.
Agua del pozo y mujer desnuda, echan al hombre a la sepultura.
Tenemos dos ojos para ver mucho y una boca a hablar poco.
Haga lo que yo mando, no lo que yo hago.
Pasará, sea lo que sea.
Del necio, a veces, buen consejo.
Entre mil consideraciones de un tonto, debe haber una aceptable.
Por el pico, muere el grande y el chico.
A buen viento, mucha vela pero poca tela.
Una mala transacción es mejor que una buena batalla.
El deudor no se muera, que la deuda en pie se queda.
Las personas que tienen muchas faltas, son las que más critican a otros.
Sin padrino no se hace ni el milagro del Santo Cucarro, que con agua y tierra hacía barro.
La gente obtusa, tan sólo vale las joyas que usa.
Después de comer, ni vino, ni mujer.