La felicidad nos busca como nosotros la buscamos a ella
Agua enferma, ni embeoda ni endeuda.
Las que han sido costureras, nunca prestan las tijeras.
Lleno de pasión, vacío de razón.
Solo a los locos les gusta la guerra, el mar y el matrimonio.
Quien no confía en el hombre, no confía en Dios
La mucha confianza es cuna de menosprecio.
Bien casada, o bien quedada.
Para mi cualquier petate es colchon.
No te salgas por la tangente.
Ante un acuerdo, cuídate de que una de las partes no quede con la espada y la otra con la vaina.
Burro pequeñín, siempre nuevecín.
En la casa y en la fosa, el hombre vive y reposa.
Junta de cuatro, junta del diablo.
Lo que no cuesta dinero, siempre es bueno.
Más vale honra sin barcos que barcos sin honra
La sonrisa cuesta menos que la electricidad y da más luz.
Cuando dos hermanos trabajan juntos las montañas se convierten en oro.
Cuando el corazón es bueno todo el resto puede mejorar
Con azúcar y miel, cagajones saben bien.
El movimiento vence al frío, la inmovilidad vence al calor
Alcalde cruel, nadie dice bien de él.
Huyendo de la sartén dio en las brasas el pez.
No hay tonto que no se tenga por listo.
Más honran buenos vestidos que buenos apellidos.
La suerte no se detiene, y es péndulo que va y viene.
Cuesta abajo, hasta la mierda corre.
Nadie diga de ninguno porque no diga de el alguno.
La paja en el ojo ajeno se mira más despacio.
Bienes y males, a la cara salen.
Mira a quien está sobre ti como a tu padre, y a quien está debajo como a tu hijo.
Labrador lunero, pierde el fruto y pierde el tiempo.
Unos mueren para que otros hereden.
Las horas amargas, son mucho más largas.
De petaca ajena, la mano se llena.
Cuando el hombre está de malas, su mujer pare de otro y el hijo se le parece.
Levántate con el cordero y acuéstate con la calandria, y vivirás vida larga.
Patada de yegua no duele.
La mucha tristeza es muerte lenta.
Quien la verdad dice: ni peca, ni miente.
Las mujeres hablamos demasiado, pero no decimos ni la mitad de lo que sabemos.
Es mejor el amo temido que el despreciado.
A la sombra de un hilo, se la pega una mujer a su marido.
El que da lo que tiene, a pedir se queda o, a pedir se enseña.
Niños Los de pequeños, que no hay castigo después para ellos.
Marido muerto, otro al puesto.
Oye primero y habla postrero.
Al buen segador, nunca se le olvida la hoz.
Llega lo inesperado y malogra todo lo pensado.
De Tosantos a Navidad es invierno de verdad.