No hay rosa sin espinas.
Al tomar mujer un viejo, o tocan a muerto o a cuerno.
Son muchos los hijos del muerto.
A quien teme preguntar, le avergüenza aprender.
Solo se cumplen los sueños de los que los tienen.
El mejor espejo es un ojo amigo.
Las penas no matan, pero ayudan a morir.
La mentira y la torta, debe ser gorda.
Los jóvenes van por grupos, los adultos por parejas y los viejos van solos.
Dos bueyes machos no viven en una misma cueva.
Malos humores salen con buenos sudores.
Al hambre no hay pan negro.
El trabajo sin reposo, convierte a Juan en un soso.
Moza dominguera no quiere lunes.
Hacer una tempestad en un vaso de agua.
Comer uva y cagar racimo.
Juez airado, injusto el fallo.
El perro de buena raza hasta la muerte caza.
Quien tiene boca, no diga a otro sopla.
Ara bien y cogerás trigo.
Quien guarda halla, y quien cría mata.
Todo lo que brilla, no es oro.
El maíz tendrás colgado, de las vigas del sobrado.
Pierde el hablar lo que ganó el callar.
Fía mucho, más no a muchos.
Dios escribe derecho, por renglones torcidos.
O se tira de la cuerda para todos, o para ninguno.
Lo que no está firmado, no está amarrado.
No hay bueno caro ni malo barato.
Quien pisa con suavidad va lejos. Proverbio Irlandés
Vaca bramadora, llama al lobo que la coma.
Guárdate de puta que la bolsa deja enjuta.
El chisme agrada, pero el chismoso enfada.
El juego del puto, la primera carta es triunfo.
A cada paso, un gazapo.
Lo que no mata engorda.
Judío para la mercadería y fraile para la hipocresía.
La alegría da resplandor a la piel de la cara
No es lo mismo ser que haber sido.
A la zorra, candilazo.
Dios castiga, sin palo y sin cuarta.
Bien se sabe atrever quien nada tiene que aprender.
Cada día trae su propio afán.
Cuando te inunde una enorme alegría, no prometas nada a nadie. Cuando te domine un gran enojo, no contestes ninguna carta.
Secreto de tres, secreto no es.
De carbonero mudarás, pero de ladrón no saldrás.
Más vale prevenir que tener que lamentar.
Que el amor no imite las fuertes olas, numerosas pero efímeras; sea en cambio como el agua escondida bajo la arena: parece imposible encontrarla y se la encuentra
Quien hizo una, hará ciento.
Qué pacaya te echaste encima!