Rebuznaron en balde, el uno y el otro alcalde.
El que a larga vida llega, mucho mal vio y más espera.
Cada año trae su daño, y cada día su acedía.
La primera vez que me engañes, será culpa tuya; la segunda vez, la culpa será mía.
Las cadenas de la esclavitud atan solo las manos
Un hombre puede seguir vivo después de haber perdido la vida, pero no después de haber perdido su honor.
Otro tiempo vendrá, y el que hoy no puede, podrá.
Una maravilla, con otra se olvida.
A ti te las digo, Pedro; si por ti las toma Juan, es que también a ti te van.
Largo el pelo, corto el seso. Por las mujeres va eso.
Dios da pan a los que no tienen dientes.
Si en verdad eres estrella, no te alumbres con tea.
Allá va la lengua do duele la muela.
Niños y viejos, todos son parejos.
Hay más santos que nichos.
Mal te quiere quien siempre te alaba y nunca te reprende.
Ojos que bien se quieren, desde lejos se saludan.
A buen árbol te arrimas, buena sombra te cobija.
Los cementerios están llenos de valientes.
Si el camello pudiera verse la joroba, se caería al suelo de vergüenza
Mucho miedo, mucho miedo y poca vergüenza.
Quien baila, de boda en boda se anda.
Si un asno va de viaje, no regresaría hecho caballo.
A embestida de hombre fiero, ¡pies para que los quiero!.
Dirán si eres limpio o guarro, las costeras de tu carro.
Tu montón y mi montón, cuanto más separados, mejor.
Escarmentar en cabeza ajena, doctrina buena.
Al cabo de un año, las mañas de su amo.
Ni invierno viñatero, ni en otoño sembrador.
Hay tontos que al pronto no dan la cara de tonto.
A clérigo hecho fraile, no le fíes tu comadre.
Come Juan Gómez, que de lo tuyo comes.
Para amigos, todos; para enemigos, uno solo.
Madre no hay más que una.
Por San Miguel se cata la miel; quien no la catare, le amargare.
Tu amigo tiene un amigo, y el amigo de tu amigo tiene otro amigo; por consiguiente, se discreto.
El rico no pierde sino el alma, y las hijas de los pobres.
Quien amigo es del vino, enemigo es de sí mismo.
Si la mujer supiera lo buena queye la nielda, la paceria como las vacas la hierba.
Miraste a la luna pero te caíste en el arroyo.
Quién mucho come, mucho bebe; y quién mucho bebe, mucho duerme, poco lee, poco sabe y poco vale.
Guardia viejo no cae en gancho.
Al buen vino, buen tocino.
Llaga incurable, vida miserable.
A los locos se les da la razón.
Deja que tu ira se ponga con el sol y asegúrate que no vuelve a amanecer la mañana siguiente.
El que no corre, vuela.
Madrid, nueve meses de invierno, y tres de infierno.
Sacar lo que el negro en el sermón: los pies fríos y la cabeza caliente.
El que de joven no trotea, de viejo galopea.