Aquí el más tonto hace relojes.
Quien asno nació, asno murió.
Alzada en enero, ha de ser para buena.
Antes de hablar, pensar.
Agua de enero, hasta la hoz tiene tempero.
No digas cuatro hasta que no lo tengas en el saco
¿Cómo ha de actuar mi corazón? ¿Acaso en vano venimos a vivir, a brotar sobre la tierra?
Quien no conoce de abuela, no sabe cosa buena.
La noche para pensar, el día para obrar.
Cada maestrillo, tiene su librillo.
A la que te criaste, te quedaste.
Más haces callando que gritando.
Paloma que vuela . . . a la cazuela.
Los animales feroces no se matan nunca por placer. Solo el hombre lo hace
¿Qué hace con la moza el viejo?. Hijos huérfanos.
No es bello lo que bello es, sino lo que gusta
La blanda respuesta la ira quiebra, la dura la despierta.
No incluyas en la lista de tus amigos al hombre que aplasta sin necesidad un gusano
La tradición y los platos se hicieron para romperse.
A gato escaldado una vez nomás lo atrapan.
Más vale cobarde vivo que valiente muerto.
Esto está en chino.
Zapatero remendón bien aprovecha el cambrillón.
Hija, ni mala seas, ni hagas las semejas.
Donde hay patrón no manda criado.
A buen servicio, mal galardón.
Con un dios le bendiga no se compra nada.
Hacer una cosa contra viento y marea.
Fortuna gira sobre una rueda, que nunca está queda.
De pregonero a verdugo, mirad como subo.
La ausencia y la muerte mucho se parecen.
Piedra sin agua, no afila en la fragua.
Daño merecido, no agravia.
Más mato la gula que la espada.
A la hembra desamorada, a la adelfa le sepa el agua.
Bien haya quien a los suyos se parece.
Quien hace un cesto hace ciento, si le dan mimbres y tiempo.
Ausencia enemiga del amor, cuan lejos de ojos, tan lejos de corazón.
Para el amor y la muerte no hay casa ni cosa fuerte.
Hacienda de muchos, los lobos se la comen.
Al desdichado, poco le vale ser esforzado.
El ternero recental no teme al tigre.
Cortesía de boca, mucho consigue y nada cuesta.
Para disfrutar hay que empezar por olvidar
Vino y mujer, te dan la vuelta y te ponen al revés.
Mejor solo que mal acompañao.
Ocioso y lagarto, no mueren de infarto.
El que sabe sabe y el que no lo inventa.
El que canta por la mañana, llora por la tarde.
El cerdo siempre busca el fango.