El cantar, alegra el trabajar.
Camino malo, pásalo pronto.
Tras buen soplo, buen sorbo.
Resbalon y tropezon, avisos de caída son.
No es lo mismo oír decir "moros vienen", que verlos venir.
Reloj y campana, muerto mañana.
Los perros pequeños son lo que más ruido hacen.
Jugador de mingo, pagador de mesas de domingo a domingo.
Dale con que la abuela fuma.
Saber demasiado es envejecer prematuramente.
Nunca pares donde haya perros flacos.
Cuando el sol se da la vuelta, a la mañana siguiente el agua llega a los pies
El melón por la mañana, oro; por la tarde, plata; por la noche, mata.
Una regla tiene el juego, para siempre ganar: no jugar.
Cada uno limpia la nieve delante de su casa sin preocuparse de la escarcha en el tejado ajeno.
Al amigo reconciliado, con un ojo abierto y el otro cerrado.
El amo imprudente hace al mozo negligente.
Ni calentura con frío, ni marido en casa continuo.
Beber por jarra penada, no me agrada.
El que con niños se acuesta mojado amanece.
Los hijos de mis hijas, mis nietos serán; los hijos de mis hijos, en duda estarán.
Zurcir y remendar y mejores tiempos esperar; y si no vinieren, será lo que Dios quisiere.
Ve con tu amigo hasta las puertas del infierno. Pero no entres
Madre dispuesta, hija vaga.
Los novios son como los mozos, se van unos y vienen otros.
Cosa muy querida, presto perdida.
Cuando las arañas unen sus telas pueden matar a un león.
Nadie se muere en la vispera.
Juntársele a alguien el cielo con la tierra.
Cuando no se puede segar, se espiga.
Quien presta, no cobra; si cobra, no todo, y si todo, no tal, y si tal enemigo mortal.
Una huésped llega con diez bendiciones, come una y deja nueve.
No pongas al ruin en zancos; que te escupirá desde lo alto.
Por mucho que un hombre se afane, siempre hay quien le gane.
Un pájaro no canta porque tenga una respuesta. Canta porque tiene una canción.
A la burla dejarla, cuando más agrada.
El vino para los reyes y el agua para los bueyes.
Cada pez en su agua.
Amigo por amigo, el buen pan y el buen vino.
Con aire solano, no hay toro bravo.
Bebe leche y bebe vino y de viejo estarás como un niño.
El que es perico donde quiera es verde.
Cuando te des un beso con tu novia, nunca lo hagas en el balcon porque dicen que el amor es ciego pero los vecinos no.
Al no ducho en bragas, las costuras le hacen llagas.
Perro que ladra, no muerde. Perro que no ladra, muerde.
Para un viaje corto, cualquier borriquito es bueno.
¿Qué puede el humo hacerle al hierro?
¡Qué buenas sois mis vecinas!, pero me faltan tres gallinas.
En los tiempos cuaresmales, los ponientes, vendavales.
Ni aunque estudie en Salamanca, se hace la prieta blanca.