Burro apeado no salta vallado.
Mujer y sardiña, ni la mayor ni la más pequeniña.
Date a placer, Miguelejo; morirás de viejo.
Quien está enamorado de las perlas se tira al mar
Primero fui yo puta que tu rufián.
Tanto le alabas que nunca acabas.
La mitad de la alegría reside en hablar de ella.
Negocios largos, nunca bien acabados.
O comed y no gimáis, o gemid y no comáis.
Lo bailado nadie me lo quita.
La mujer en el amor es como la gallina, que cuando se muere el gallo a cualquier pollo se arrima.
Bestia alegre, echada pace.
A burro negro, no le busques pelo blanco.
Para el olvido, el ausente no es más que un muerto viviente.
Árboles y hombres, por su fruto se conocen.
La lengua rompe huesos aunque ella no los tenga.
El que se fue a León perdio su sillón.
El pastor ruin, por no dar un paso, tiene que dar mil.
Los parientes del rico son tan numerosos como granos de arroz en un arrozal.
En apurada ocasión, haz de tripas corazón.
Ayatola no me toques la pirola.
Llevar más palos que el burro de un yesero.
Si quieres que el ciego cante, la limosna por delante.
Rabo por rabo, más vale ir al propio que al extraño.
Cielo borreguero, vendaval o agua del cielo.
Zarajo y ajo arriero, en Cuenca lo primero.
El carcelero es un prisionero más.
El burro adelante y la carga atrás.
Abril, sácalo de cubil; y dijo la buena vieja: lo mío al cenojil.
El sueño quita el hambre.
Juego de manos, rompedero de ano.
El que a pueblo ajeno va a casar, o va engañado o va a engañar.
Cornudo sois, marido; mujer, ¿quién te lo dijo?.
Las injurias o bien vengadas o bien aguantadas.
Al asno y al mulo, la carga al, culo.
Si vienen los patos, viene la nieve.
Ha de salir la corneja al soto.
El que mucho habla, mucho yerra.
Los langostinos, en el mar estaban y ya pedían vino.
Desde torre o azotea, bien se otea.
Ni caballo patiblanco, ni tierra falduda.
A la gallina no le pesan sus plumas.
Casa oscura, candela cuesta.
La anguila empanada y la lamprea escabechada.
Bolsa que mucho clama, pronto se acaba.
La mentira dura mientras la verdad no llega.
El hambre es el mejor cocinero.
Es triste no tener amigos, triste que los hijos pasen penurias, triste no poseer más que un sombrero; pero más triste es no tener nada bueno ni malo.
Con pelito... no hay delito.
Guárdese el cojo y no eche la capa al toro.