El fatuo y el ignorante, se denuncian al instante.
Mujer, Huerta y Molina, piden uso de continuou.
Junto a santo que no suda, el sacristán estornuda.
Decían de Isabel la Católica: "¡Brava hembra, bragas ha que non faldetas!".
A su costa aprende el necio, y a costa del necio el cuerdo.
Revuelto el trigo con la cebada, no vale nada.
Bebe vino y come queso y llegarás a viejo.
A la noche, arreboles, a la mañana habrá soles.
Huerto sin agua, casa sin tejado, mujer sin amor y marido descuidado.
La vejez empieza cuando los recuerdos pesan más que las esperanzas.
Gozo anticipado, gozo malogrado.
De dos que pleitan, otros se aprovechan.
Ya lo dijo un buen alcalde: en las fiestas todo de balde.
Quien tiene enemigos, no duerma, que hasta el escarabajo del águila se venga.
Viejo cansado, muerto o corneado.
Donde hay ganancias las pérdidas se esconden por ahí cerca.
Una buena dote es un lecho de espinos
Aquel que ríe ahora, mañana llora.
Bien mereció papilla quien se fió de Mariquilla.
A caballo de alquiler: mucha carga y mal comer.
No hay fuego más ardiente que la lengua del maldiciente.
Hombre de dos caras, arredro vaya.
El borriquito delante, para que no se espante.
Cada cual siente sus duelos y pocos los ajenos.
El caballo conoce por la brida al que lo guía.
La mujer en la cocina es una mina.
A gran arroyo, pasar postrero.
El vuelco del carro delantero puede servir de aviso al que va detrás.
Desde que se inventaron las excusas, se acabaron los pretextos.
Bebe el vino a discreción y no a boca de cangilón.
Prometer, prometer hasta meter, y una vez metido, nada de lo prometido.
Para gallo sin traba, todo terreno es cancha.
La manzana roja siempre tiene algún defecto.
El loco, por la pena es cuerdo.
Al mal circo le crecen los enanos.
Cuidado que hay golondrinas en los alambres.
Cuídate del amigo al que has ofendido
Muchas vacas en un sel, están mal y parecen bien.
Riqueza trabajosa en ganar, medrosa en poseer, llorosa en dejar.
Cuando el sauce se muere la primavera está a punto de llegar
Hablando nos entendemos.
De quien mira al suelo, no fíes tu dinero.
Las prendas de ropa son alas.
Frío hace, no me place; pan caliente bien me sabe y a la lumbre bien me huelgo y en la cama bien me extiendo: moza lozana, conmigo en la cama.
El que antes muere, antes lo entierran.
¡Oh suerte injusta!. Al rico se le muere la mujer y al pobre la burra.
Nadie es tan viejo que no piense vivir otro año.
Variante: El perro del hortelano, ni come, ni deja comer a su amo.
Ni mesa que ande, ni piedra en el escarpe.
Bien parece y bien están el asno en la cuadra y la mujer en el hogar.