Pocas palabra y muchos hechos.
La que pone y es cretona, ya dejó de ser pollona.
¿Esta es la vida?. Dígole yo muerte y corrida.
A la gorra, ni quien le corra.
El que come solo, muere solo.
Las buenas fuentes se conocen en las grandes sequías; los buenos amigos, en las épocas desgraciadas.
Ni con toda hambre al arca, ni con toda sed al cántaro.
Nadie se baña dos veces en el mismo río, pues siempre es otro río y otra persona.
Padre menguado quien de unos hijos hace hijos y de otros entenados.
Sirva de algo mientras se muere.
El prometer no empobrece, y cosa de ricos parece.
Pedro se casó en mi pueblo, cojo, manco y jorobado; cómo seria la novia si fue engañado.
La vaca grande, y el caballo que ande.
Carne que se lleva el gato, no vuelve al plato.
Plata en mano, culo en tierra.
Con quien se va no se cuenta, tan siquiera se le mienta.
Madrastra, madre áspera.
Unos llevan la fama y otros cardan la lana.
El perdón sobraría donde el yerro falta.
Quien dice mal de la pera, ése la lleva.
Todo flujo debe tener su reflujo.
Buen queso y vino espeso, y con éste que sea largo el beso.
Nazca mi hijo varón, aunque sea ladrón.
No se escarmienta, mi viejo, sino en el propio pellejo.
Casamiento y mortaja del cielo bajan.
Al asno rudo, aguijón agudo.
Loca está la oveja que se confiesa con el lobo
De copiosas cenas están muchas sepulturas llenas; pero de no cenar, muchas más.
Averiguelo, Vargas.
Las lenguas de los que critican son como las patas de las moscas, aterrizan en cualquier cosa que encuentran.
De lejos llegaran, y de casa nos echaran.
Donde se ha visto que los patos le tiren a las escopetas.
Bien reza, pero mal ofrece.
El amor de los asnos entra a coces y bocados.
Bebe agua de río por turbia que vaya, vive en la ciudad por mal que te vaya.
Indio que mucho te ofrece, indio que nada merece.
Cochino matado, invierno solucionado.
Cuando el burro mueve oreja, guárdate bajo teja.
El cordero manso mama a su madre y a cualquiera; el bravo ni a la suya ni a la ajena.
En amores, los que huyen son vencedores.
No hay medicina para el miedo.
A dádivas, no hay acero que resista.
Yerno, sol de invierno, sale tarde y pónese luego.
Todos los perros son valientes en su propia puerta.
Amor, El de asnos hace sabios, y de sabios hace asnos.
Quien no ahorra la cerilla cuando puede, no tiene una peseta cuando quiere.
Casa sin mujer y barca sin timón, lo mismo son.
Tus pies te llevarán allí donde esté tu corazón.
Buen vino tras buen caldo, no tengo bastante boca para alabarlo.
Quien con el viejo burlo, primero rió y luego lloró.