¿Esta es la vida?. Dígole yo muerte y corrida.
Labor de Mencia, murmurar de noche y holgar de día.
A la gorra, ni quien le corra.
El que se fue y regreso, su nido ocupado hallo.
Hombres de noche, muñecos de día.
Pocas palabra y muchos hechos.
A buenas ganas, huelgan las salsas.
Calle mojada, caja cerrada.
La vaca grande, y el caballo que ande.
Quien dice mal de la pera, ése la lleva.
Loca está la oveja que se confiesa con el lobo
Con quien se va no se cuenta, tan siquiera se le mienta.
Carne que se lleva el gato, no vuelve al plato.
Sirva de algo mientras se muere.
Cuando el burro mueve oreja, guárdate bajo teja.
Madrastra, madre áspera.
Padre menguado quien de unos hijos hace hijos y de otros entenados.
No se escarmienta, mi viejo, sino en el propio pellejo.
Al asno rudo, aguijón agudo.
Unos llevan la fama y otros cardan la lana.
Todo flujo debe tener su reflujo.
El prometer no empobrece, y cosa de ricos parece.
Plata en mano, culo en tierra.
Nazca mi hijo varón, aunque sea ladrón.
Casamiento y mortaja del cielo bajan.
Pedro se casó en mi pueblo, cojo, manco y jorobado; cómo seria la novia si fue engañado.
No hay medicina para el miedo.
El cordero manso mama a su madre y a cualquiera; el bravo ni a la suya ni a la ajena.
De copiosas cenas están muchas sepulturas llenas; pero de no cenar, muchas más.
Las lenguas de los que critican son como las patas de las moscas, aterrizan en cualquier cosa que encuentran.
Buen queso y vino espeso, y con éste que sea largo el beso.
Bien reza, pero mal ofrece.
El perdón sobraría donde el yerro falta.
El amor de los asnos entra a coces y bocados.
Bebe agua de río por turbia que vaya, vive en la ciudad por mal que te vaya.
Todos los perros son valientes en su propia puerta.
Amor, El de asnos hace sabios, y de sabios hace asnos.
Donde se ha visto que los patos le tiren a las escopetas.
Cochino matado, invierno solucionado.
No olvide su cuna quien haga fortuna.
El padre para castigar y la madre para tapar.
A dádivas, no hay acero que resista.
Quien no ahorra la cerilla cuando puede, no tiene una peseta cuando quiere.
Cabeza que no habla, dígale calabaza.
Tus pies te llevarán allí donde esté tu corazón.
Averiguelo, Vargas.
De lejos llegaran, y de casa nos echaran.
Quien con el viejo burlo, primero rió y luego lloró.
Casa sin mujer y barca sin timón, lo mismo son.
Fácil es reprender la vida ajena, para quien no la tiene buena.