Ni de malva buen vencejo, ni de estiércol buen olor, ni de puta buen amor.
Hoy un amigo mío entra en la fosa y otro en el tálamo; quizás éste sea feliz, pero aquél lo es sin duda alguna
Agua y bailar, a hartar. Indica que el agua y la diversión nunca deben faltar.
La suegra, ni aún de azúcar es buena.
Mira a tu suegra, así será tu mujer de vieja.
Al hijo del herrero, de balde le machacan el hierro.
Donde una cabeza grana, otra es vana.
El que hambre tiene, con pan sueña.
Hablando mal y pronto.
Agua en cesto se acaba presto.
?Más vale morir en vino que vivir en agua?, le dijo el mosquito a la rana.
Con mujer que tiene dueño, ni sueño.
Ocho días antes se arremanga el fraile.
Más vale puta moza que puta jubilada.
Cuando la Candelaria plora, el invierno fora. Y si no plora, ni dentro ni fora.
A camas honradas, no hay puertas cerradas.
Hortelano tonto, patata gorda.
Todo pasa frente al tiempo, y nosotros creemos que es él el que pasa
Pan de hoy, carne de ayer y vino de antaño y vivirás sano.
Dando dando, palomita volando.
Quien te alaba en tu presencia te censura en tu ausencia
No digas de este agua no beberé ni este cura no es mi padre.
Arco iris, o pronto llueve o aclara en breve.
Acuérdate, suegra, que fuiste nuera.
Ninguno que beba vino llame borracho a su vecino.
Obra con amores y no con buenas razones.
Este come cuando hay, caga por chirolas, camisa a medio lomo, pantalón a las rodillas.....
¡Cómo sufre mi pecho que late!
Dime matagatos, que he matado un gato.
Gran deudo tiene corazones que bien se quieren.
Ande o no ande, caballo grande.
En Noviembre, quien cava, el tiempo pierde.
A caballo que te regalan no pongas reparos en la capa.
En buena casa, mal inquilino.
El que quiere baile, que pague músico.
Bien te quiero y mal te hiero.
Reniego de la tierra donde el ladrón lleva al juez a la cadena.
Muchos vi morir de hart y Ninguno de flat.
Volverse la albarda a la barriga.
Abre la puerta a la pereza y entraren tu casa la pobreza.
Las buenas fuentes se conocen en las grandes sequías; los buenos amigos, en las épocas desgraciadas.
Hay que estar afuera, para ver lo de adentro.
Nadie se baña dos veces en el mismo río, pues siempre es otro río y otra persona.
A la mujer y a la viña, el hombre la hace garrida.
Ofrecer el oro y el moro.
Pan, uvas y queso; saben a beso.
El que come solo, muere solo.
La que pone y es cretona, ya dejó de ser pollona.
Ni con toda hambre al arca, ni con toda sed al cántaro.
Hasta verlo en la era, llámalo hierba.