No hay madre como la de uno mismo.
A días claros, oscuros nublados.
Casa sin moradores, nido de ratones.
A los tontos no les dura el dinero.
Esta lloviendo sobremojado
Estar en tres y dos.
Del joven voy, del viejo vengo.
La persona que es curiosa tiene un refrán para cada cosa.
Clérigos, frailes y pardales, son malas aves.
La suerte es de los audaces.
Al pan se arrima el perro.
Amor forastero, amor pasajero.
Gallo viejo con el ala mata.
A pan duro, diente agudo.
Los tejados viejos necesitan muchas reparaciones
¡Se nos creció el enano!
Refran de los abuelos es probado y verdadero.
Si usted molesta a un perro, molesta a su dueño.
Refran viejo, nunca miente.
Cuando el marido llega a la casa debe pegarle a su mujer, si él no sabe el motivo, seguramente ella si lo sabe.
La gracia de cada refrán, es decirlo en el momento y el lugar en donde van.
Aire de Levante, agua delante.
El abad canta donde yanta.
Por costumbre le damos la vuelta a un pensamiento, para utilizarlo varias veces
Moza franca, bien juega el anca.
Pueblo chico infierno grande.
Ave que vuela, a la cazuela.
A la ocasión la pintan calva.
El perro viejo cuando ladra da consejo.
A falta de pan, buenas son tortas.
Caza, guerra y amores, por un placer mil dolores.
Debajo de la mata florida, está la culebra escondida.
«Si en una noche negra una hormiga negra sube por una negra pared, Dios la está viendo».
Con un refrán puede gobernarse una ciudad.
Refranes y sustos, hay para todos los gustos.
Buena vida si refrenas tu ira.
Colorín colorado el cuento esta acabado.
Perro ladrador, poco mordedor.
Hasta los animales se fastidian.
Tal vez mis hijos vivirán en casas de piedra y ciudades amuralladas - Yo no
Antes de los años mil, otros mandarán la tierra.
No prediques en desierto, ni machuques hierro yerto.
Cuando el pobre lava, llueve.
Del niño el beso, del viejo el consejo.
En cada refrán tienes una verdad.
Las aguas mansas son las peores
Ni bebas agua que no veas, ni firmes carta que no leas.
si bebes el agua, sigue la costumbre.
El que da y quita, con el diablo se desquita.
A la hora mala no ladran los perros