Con el metro que midas, te medirán.
El joven busca la felicidad en lo imprevisto, el viejo en la costumbre
Si en septiembre comienza a llover, otoño seguro es.
Añorar el pasado es correr tras el viento.
Caída, casamiento y catarro, tres ces que mandan al viejo a mascar barro.
Año de neblinas, año de harinas.
Los bellos caminos no llevan lejos.
Pastelero a tus pasteles.
Un hombre, una palabra; una mujer, una carretada.
Las firmes amistades se hacen en las mocedades.
Mi alma a Dios, mi vida al rey, mi corazón a la dama.
Al mal tiempo, buena cara.
Lo que no hurtaron ladrones, aparece en los rincones.
Tanto nadar para morir en la orilla.
Cabra loca, desgraciado al que le toca.
Los pecados de la juventud se pagan en la vejez.
Ocurre en las mejores familias.
Hacerte amigo del juez
Por San Pedro, cada pastor con su rebañuelo.
Para vos me peo y para otro me afeito.
Toda desgracia es una lección.
El que desalaba la yegua, ése la merca.
El trabajo cazurro, solo es para los burros.
Agua que no fluye se vuelve pantano y apesta.
Ni arroz pasado, ni guiso ahumado.
Amigo leal y franco, mirlo blanco.
Dijo la rana a la liebre: "Quita de ahí so valiente.".
Caceta y pesqueta, mala chaqueta.
El espantajo solo dos días engaña a los pájaros; a los tres, se cagan en él.
Ojo por ojo y diente por diente.
Mujeres y avellana, muchas salen vanas.
De ovejas blancas, nacen corderos negros.
Quien salva al lobo, mata al rebaño.
Huye del que te alaba, sufre al que te injuria
El dinero procura amigos, pero no aquellos que desearías.
¡Quien sabe cuántos enemigos tienes en torno a la mesa!.
Demasiadas velas provocan el incendio de la iglesia
Ningún amigo como un hermano, ningún enemigo como un hermano.
Labor de Mencia, murmurar de noche y holgar de día.
Vive con ilusión mientras estés vivo, el ágil siempre sale adelante. Vi las llamas de una mansión, pero en la puerta yacía un muerto.
Vuelta al cuidado, que canta el gallo.
Por dinero baila el perro y por pan si se lo dan, y no por el son que toca el ciego.
El dinero del pobre, dos veces se gasta. El duro del casado vale dos cincuenta.
El clérigo y el fraile al que han de menester, llamadlo compadre.
Al son que te tañan, a ése baila.
El precio se olvida, la calidad permanece.
La alegría intensa es cosa seria
El río pasado, el santo olvidado.
Buena es la vida de aldea por un rato, más no por un año.
Tal para cual, la puta y el rufián.