Alábate, Pedro; alábate, Juan; que si no la haces tú, nadie lo hará.
Si vences la desesperación vencerás otras batallas
Agua de Agosto, azafrán, miel y mosto.
Ni mula con tacha, ni mujer sin raza.
No hable de cuerdas en casa de un hombre colgado.
Al hombre bueno, no le busquen abolengo.
Dando dando, palomita volando.
Burro amarrado, leña segura.
Convertir las lanzas y escudos en jades y telas.
Quien se ha cansado bajo el sol del verano, que se guarde del sol del invierno y se caliente al calor de la chimenea
El carbón que ha sido lumbre, con facilidad se enciende.
Loca está la oveja que se confiesa con el lobo
A Dios rogando y con el mazo dando.
La vejez empieza cuando los recuerdos pesan más que las esperanzas.
Quien ruega al villano, ruega en vano.
El derecho de los pobres no es más que llanto
Yerros de amor, dignos son de perdón.
Mala yerba, mucho crece.
Febrerillo, mes loquillo.
¿Fiado?. Mal recado.
No puedes privar alagua de correr y a los perros de ladrar.
No hay mejor vecina que tu cocina.
Cada burro apechuga con su carga.
Cartagena monte sin leña, mar sin pescado, mujeres malas y niños mal educados.
Al que a buen árbol se arrima, buena sombra le cae encima.
De quien habla a tiento, disparates sin cuento.
Habla de tu pueblo y hablaras del mundo.
No hay mano que pueda para el tiempo
No hay alegría sin aflicción.
Cuando el tecolote canta el indio muere, esto no es cierto pero sucede.
Solo ves el árbol y no el bosque.
Haz tres veces una cosa que está mal hacer y ya te parecerá buena.
El corazón en paz ve una fiesta en todas las aldeas.
Son cucarachas del mismo concolo.
El beso lo inventó Dios y el diablo lo que viene en pos.
Pobreza y amor son difíciles de disimular
No enciendas un fuego que eres incapaz de apagar.
No expongas a tu amigo a las iras de tu enemigo
El gorrino y la mujer, acertar y no escoger.
Estornudos y frailes, salen a pares.
Otro gallo le cantara.
Hablar a calzón "quitao".
Si no sabes a donde vas, regresa para saber de donde vienes.
La mariposa nocturna se precipita al fuego.
Para una hormiga, una tormenta es una lluvia torrencial.
Arrojar un ladrillo para incitar a los demás a enseñar sus jades.
Albricias, madre, que pregonan a mi padre.
Mira primero lo que haces, para que no te arrepientas después.
Mucho tilín tilín y nada de paleta.
Muchos pocos hacen un mucho; muchos granos de arena forman una pagoda.