Bien sabe lo que dice el que pan pide.
Cada tierra bien su fruto lleva; más no el que tu quieras.
Pollo nuevo y vino anejo, hacen mozo al hombre viejo.
La palabra emitida no puede recogerse.
El injustamente alabado, entienda que es engañado.
La hija buena vuelve a casa, aún cuando sea parida.
A llorar al cuartito.
El hábito es una camisa de hierro.
Quien a solas se aconseja, a solas se remesa.
Todo el mundo ha sido antes joven, pero no todas las personas han sido viejas con anterioridad.
Es gente discreta, quien aguza el ojo con la lengua quieta.
Locura es dar consejos a un enemigo; pero más locura todavía es tomarlos de él.
Si el cura se resfría, hasta el monaguillo tose.
Precaverse contra un posible percance.
Nos mean y tenemos que decir que llueve.
Cada cosa en su sitio y un sitio para cada cosa.
Revueltas andan las cosas; las ortigas con las rosas.
Más peligroso que chocolate crudo.
Santo que mea, maldito sea.
Quien ha hecho treinta puede hacer treinta y uno
La felicidad no es cosa de risa
Quien no se rebaja a hablar con cualquiera es porque esta al fondo aunque no lo quiera.
La que está para condenarse, desde chiquita no reza.
Riñen los ladrones y descúbrense los hurtos a voces.
A quien no tiene padre ni madre, Dios le vale.
Un "quizá" ni ata ni desata.
Una persona supero proteccionista tien infortunios (tener cuidado excedente invita desgracias).
Pan para hoy, hambre para mañana.
Se pasa tantas veces cerca del cementerio que al final se cae dentro
Mondariz será Mondáriz, cuando la nariz sea náriz.
A mucho hablar, mucho errar.
Saltar de la sartén para caer en las brasas.
El buen vino resucita al peregrino.
No digas en secreto lo que no quieras oír en público manifiesto.
No se envía a un muchacho a recoger miel
Planta, siembra y cría, vivirás con alegría.
Al hierro el orín y la envidia al ruin.
Yerro es tomar oficio ajeno y dejar el propio.
Casar y descasar, muy despacio se ha de pensar.
Maldita seas, ave; la pluma, más no la carne.
Limando se consigue de una piedra una aguja
Donde hubo humareda, el rescoldo queda.
Quédate quieto y el mundo te tomara por filósofo.
Mientras novia, reina; cuando mujer, sierva.
Alegría y desgracia no son eternas
El que calla, otorga.
Contra los males de amor, cucharadas del olvido, con fomentos de otro amor; pero.
El que presta un libro es tonto, y más tonto el que lo devuelve.
Se debe desconfiar de un mal libro como de una seroiente, que temprano o tarde da muerte a los que se distraen en ella.
Haré, haré, más vale un toma que dos te daré.